Con una trayectoria literaria impresionante, en la que ha tocado casi todos los géneros, Empar Fernández (Barcelona, 1962) destaca sobre todo por sus incursiones en la novela negra, habiéndose proclamado ganadora del Premio Dashiell Hammett en 2024. El instante en que se encienden las farolas es la tercera entrega protagonizada por Mauricio Tedesco, un policía carismático al mismo tiempo que es un hombre normal, con el que te sientes fácilmente identificada.
Lo primero que tengo que decir es que es la primera novela de la serie que leo, y no he sentido en ningún momento que hubiera necesitado leer las anteriores. Por lo que, si te pasa como a mí y no has leído las precedentes, puedes lanzarte a por esta sin ningún problema.
Nos encontramos con dos casos bien diferenciados que caen en manos de Tedesco. Por un lado, la muerte de un hombre desconocido encontrado en el interior de un contenedor. Y por otro, un accidente en el que el culpable se ha dado a la fuga.
Paso a paso seremos testigos de la forma de trabajar de Tedesco, un inspector tranquilo, poco sociable y que, a pesar de su buen hacer en el cuerpo, no es muy querido por el resto de compañeros. Sin embargo, a mí me han bastado un par de páginas para caer rendida a sus pies. Quizá porque ves en él lo bueno y lo malo de cualquier persona que tengamos a nuestro alrededor. Un hombre que se siente solo muchas veces, que se preocupa por los suyos, y que es constante en su trabajo.
La novela está dividida en días y estos a su vez en subcapítulos precedidos del nombre de quien va a ser el protagonista del mismo. La historia se desarrolla en apenas una semana y, aunque no tenemos la sensación de tener un ritmo endiablado, sí que vamos avanzando de manera ligera, conociendo la forma de proceder de Tedesco y los suyos. Hablando con testigos, realizando las labores policiales más aburridas y con un poco de intuición.
En esta novela encontramos a un Tedesco un tanto desencantado de la vida y de su trabajo. Ve signos claros de que se acerca a la vejez, una que no le augura nada bueno, pues siendo viudo, se siente muy solo y al mismo tiempo que nota cómo su trabajo no le llena como antes, tiene la sensación de que cuando se jubile le va a ser difícil llenar todas las horas del día.
Disfruta de pequeños momentos que a los demás nos pueden pasar desapercibidos, disfruta de la lluvia, pero en torno a él vemos un halo de soledad, que por desgracia, forma parte de esta sociedad en la que vivimos. En la que todos estamos conectados a través de las redes y los móviles, pero hay mucha gente que apenas habla con alguien real durante el día.
Empar, como suele acostumbrar, también aprovecha esta novela policíaca para poner de manifiesto temas tan importantes como la inmigración, el racismo y cómo afecta a las personas del estrato más bajo la actual crisis económica.
Con una prosa directa, sin artificios, pero muy elegante, Empar nos va haciendo avanzar entre las pesquisas policiales pero sin dejar de colar esos mensajes que le dan valor a la historia y que hacen de una novela entretenida algo más.
El instante en que se encienden las farolas es una historia real como la vida misma, donde lo importante radica en los pequeños gestos, donde la suerte parece que solo recae en algunos y sobre otros solo viene la mala, la que nos hace sufrir.
Y no es Tedesco un hombre fácil de encandilar, pero le encanta asistir a ese leve soplo de irrealidad que interpreta como una línea roja, una frontera evanescente en el transitar entre el día y la noche.
Título: El instante en que se encienden las farolas
Autora: Empar Fernández
Serie: Inspector Tedesco 3
Editorial: Alrevés
Páginas: 278
Género: novela negra
Fecha de publicación: marzo, 2025
