Hay novelas románticas que funcionan por la fuerza de su premisa y otras que lo hacen por la intensidad de sus personajes. Finge que me odias consigue ambas cosas. Aunque parte de un tropo reconocible dentro del género, la tensión entre dos personajes que parecen destinados a enfrentarse antes que entenderse, Ygritte Berlana no se limita a reproducir fórmulas conocidas, sino que construye una historia cargada de química, emoción y una evolución sentimental que se siente genuina en esta tercera parte de la saga deportiva «Rise as One».
Le llegó el turno a Kieran Gallagher, más conocido en el campus como el puto irlandés, una coletilla que suelta todo el mundo cuando se quedan sin respuestas ante sus afilados comentarios. Y parece que es un gen hereditario. Tras una pérdida personal que lo deja hecho polvo, coincide en una fiesta con Aba Scott, compañera suya de clase, y por fin se dan las circunstancias para romper el hielo y conocerse mejor… mucho mejor. Pasan una semana idílica hasta que unas mentiras rompen esta relación tan perfecta. Lejos de rendirse, Kieran hará todo lo posible por reconquistar a Aba y demostrarle que están hechos el uno para el otro.
Desde las primeras páginas, la novela se mueve con soltura entre el humor, la tensión romántica y el conflicto emocional. Ella dice que le odia, pero esta enemistad no es solo un juego de provocaciones o pullas cargadas de deseo, sino el reflejo de heridas mal cerradas, orgullo y sentimientos enquistados.
Uno de los grandes aciertos está en sus personajes. La química magnética es innegable. Kieran reúne muchos de los rasgos que suelen enamorar en el sport romance, carisma, irreverencia, seguridad y esa mezcla de arrogancia y vulnerabilidad tan adictiva, pero evita encasillarse en ser el héroe seductor. Hay matices en su forma de amar, en cómo protege, provoca y en cómo deja entrever lo que esconde tras esa fachada.
Aba aporta el equilibrio necesario entre tanta intensidad. Tiene fuerza, criterio y una evolución muy bien trazada. No está construida como complemento del protagonista, sino para sostener su propio conflicto y transformar la historia desde sus decisiones. La relación entre ambos se alimenta precisamente de ese pulso entre dos caracteres fuertes, y eso hace que las escenas compartidas tengan una tensión constante, incluso en los momentos más íntimos o aparentemente ligeros.
Mención especial a los secundarios. Finge que me odias se solapa a los eventos ocurridos en Finge que me quieres y Finge que no me quieres, incluso llega a empezar un poco antes que los anteriores. Las historias ocurren de forma paralela y es curioso ver cómo las parejas de los libros predecesores vuelven a estar solteras y vemos de fondo cómo llegaban a superar sus problemas. También tenemos la información desde el punto de vista de los protagonistas en escenas compartidas con Tyler, Hunter, Brooke y Savannah que ya vivimos en los otros. La presencia de ellos refuerza uno de los temas más potentes de esta saga, la familia elegida.
No puedo olvidarme hablar de la cuenta cotilla y aquí mi teoría ha quedado desacreditada. Aunque en mi defensa tengo que decir que parte de razón tenía, aunque no por completo. Eso sí, ya he cambiado de sospechoso y espero acertar esta vez en libros venideros. Al estar solapadas las historias, los mensajes que dejan tanto la universidad como la cuenta cotilla Inside Haven son los mismos en todos los libros, lo que puede resultar un tanto repetitivo. Pero en esta ocasión, la autora ha incluido la sección de comentarios reaccionando a esos anuncios y ha sido un toque desternillante.
En cuanto al estilo, Berlana apuesta por una narración ágil, cercana y muy emocional. Hay ritmo, diálogos brillantes y escenas cargadas de tensión romántica, pero también momentos donde la vulnerabilidad se impone y la novela gana profundidad. El equilibrio entre comedia romántica, drama sentimental y slow burn está muy bien medido, y esto invita a la recurrente frase de “un capítulo más y lo dejo”.
Y esto va a sonar un poco pasteloso, pero adoro cuando en un romance con personajes de otros países dicen frases románticas veladas. Por ejemplo, sassenach en Forastera, Osha en Quicksilver, Lunamiszka en Anatema o mo chuisle aquí. Podría haber buscado el significado en el diccionario pero he preferido esperar a que me lo desvelen los propios implicados. Y si os come la curiosidad y queréis saber qué significa, a sabéis lo que tenéis que hacer: leer el libro.
Además, al inicio se incluye una playlist. Existen dos motivos para incluir listas como esa. El primero es de canciones que han inspirado al autor a la hora de escribir el libro o que están relacionadas con la historia. Pero sin duda, las que más disfruto es cuando las canciones en sí aparecen dentro de la propia trama, los personajes las están escuchando en momentos concretos e integradas en la vida de ellos. Y esto me hace meterme aún más en la historia y me encanta, a la vez que descubro nuevos grupos y cantantes.
Más allá del romance, se exploran cuestiones como la confianza, los errores del pasado, las segundas oportunidades y el miedo a mostrarse tal como uno es.
Finge que me odias es, en definitiva, una historia adictiva y romántica, de esas que combinan tensión, ternura y personajes memorables. Una novela que seduce por la química entre sus protagonistas, pero que permanece por todo lo que construye alrededor de ellos. El próximo volumen, Finge que no es amor, estará centrado en uno de los gemelos y ya me muero de ganas en descubrir cómo será su historia.
Rise as One!!!
Título: Finge que me odias
Saga: Rise as One 3
Autora: Ygritte Berlana
Editorial: autopublicado – Amazon
Páginas: 588
Género: novela romántica
Fecha de publicación: febrero 2026
