Hace muchos años, cayó en mis manos El libro de las cosas perdidas de John Connolly (Dublín, 1968) y me pareció un libro fascinante. Un toque de realidad, un toque de magia, fantasía muy oscura… Esa fue mi primera toma de contacto con el autor a la que después seguiría toda la serie de Charlie Parker. Ahora casi veinte años después de la publicación de ese libro, nos llega La tierra de las cosas perdidas, una especie de continuación con la que nos volvemos a adentrar en ese universo tan retorcido que crea el autor irlandés.
Ceres siente que su mundo se desmorona cuando su hija, Phoebe, de ocho años, es atropellada por un vehículo y queda en coma. Tras semanas sin ningún cambio en su estado y sin que los médicos puedan hacer nada más que esperar una evolución favorable o desfavorable, la trasladan a una residencia donde recibirá todos los cuidados.
Allí Ceres escucha la historia de David, un escritor famoso por su libro El libro de las cosas perdidas (no solo lo escribió sino que es su protagonista, pero eso solo lo sabemos los lectores; guiño) y no duda en leerlo y empezar a sentirse completamente atraída por ella y acaba metida en ese universo sin darse cuenta.
El inicio de ambos libros es muy similar, de hecho toda la historia está llena de paralelismos entre una y otra. Dicho esto, creo que se podría leer de manera independiente, los hechos que suceden en la primera entrega que tienen relevancia en esta son recordados y te ponen rápidamente en antecedentes.
Me encanta este homenaje que rinde Connolly a los cuentos de hadas, mostrándonos su lado más oscuro. Veremos grandes conocidos como Rapunzel, los enanitos de Blancanieves y un largo etcétera.
Aun así, el autor consigue hacer una obra cargada de personalidad propia. Ese enfrentarse a tus miedos, aceptar una realidad que no te gusta y buscar refugio en la lectura, en la fantasía, me parece una metáfora de lo más acertada.
Probablemente Connolly sea uno de los mejores narradores que tenemos. Es pródigo en detalles y sus lecturas, sin ser densas, distan mucho de la ligereza que encontramos tan a menudo en este tipo de propuestas. Cada trama y subtrama están relatadas con una prosa cuidada y con un vocabulario exquisito. La traducción que ha realizado Pilar Ramírez Tello me parece impecable.
Son muchos los temas que se tocan, pero hay un gran toque feminista desdeñando el patriarcado que impera en ese universo paralelo en el que se sumerge Ceres. Esta es una mujer que ha criado a su hija ella sola y vive en una sociedad en la que la igualdad ha dado grandes pasos (aunque todavía falte mucho), por eso el contraste que se encuentra en un mundo tan antiguo, donde la mujer sigue siendo ciudadana de segunda, hacen que Ceres saque su carácter, defienda sus derechos y haga valer sus opiniones en igualdad con las de los demás.
Por otro lado, el tema de la enfermedad, del miedo a perder a un ser querido, es parte fundamental de la historia. Aunque una vez nos metemos en el submundo entran en juego muchas otras cosas, ese es el hilo conductor. Los sentimientos de una madre que ve cómo su hija se va sin que ella pueda hacer nada por remediarlo.
Pero no solo se rinde homenaje a los cuentos tradicionales, sino a la literatura en general. Al poder de los libros como conocimiento y como evasión cuando la realidad es demasiado dura.
Por último, quiero destacar las ilustraciones que completan la edición de Tusquets, de la mano de Riki Blanco, que creo que ha sabido interpretar a la perfección el texto de Connolly.
Ha sido todo un placer volver a ver a personajes como El Leñador y reencontrarme con esta tierra donde los cuentos de hadas no siempre acaban con un final feliz.
No hay que preocuparse por la gente que lee libros, sino por la que no los lee.
Título original: The Land of the Lost Things
Título: La tierra de las cosas perdidas
Autor: John Connolly
Traductora: Pilar Ramírez Tello
Ilustrador: Riki Blanco
Editorial: Tusquets
Páginas: 411
Género: fantasía
Fecha de publicación: noviembre 2025
