Entrevista Blanca Cabañas: «Soy de la opinión de que si el escritor se sorprende, el lector lo hará aún más»

© archivo de la autora

En mayo llegaba a nuestras librerías Perro que no ladra de la gaditana Blanca Cabañas, primera novela de esta maestra de educación especial y pedagoga a la que siempre le picó el gusanillo de la escritura. Tras ganar algunos certámenes literarios, durante el confinamiento le surgió la inspiración para esta historia en la que, con forma de thriller, nos habla de creencias supersticiosas, de la parte oscura del ser humano y de mucho más de los que habla en esta entrevista.

Marta Pérez. Perro que no ladra primero fue una autopublicación y en pocos meses firmaste contrato con Penguin Random House, en concreto con su sello Suma, cuéntanos cómo fue este proceso.

Blanca Cabañas. El verano de 2020 lo pasé íntegramente escribiendo la novela. Al principio no sabía qué iba a hacer con ella. La escribí porque era algo que tenía pendiente, algo que me debía a mí misma. Cuando la terminé, pensé publicarla en Amazon, esa siempre fue la primera opción. En diciembre de ese mismo año salió en la plataforma y, para mi sorpresa, la acogida fue tan abrumadora y tan positiva por parte de los lectores que me animé a enviarla a algunas editoriales, entre ellas Suma de letras. Al cabo de unos meses me llegó el correo que lo cambió todo. Estaban interesados. Solo habían pasado cinco meses de la autopublicación y estaba firmando con un sello enorme que haría llegar mi novela a todas las librerías del país. Fue emocionante, una alegría indescriptible. Salté por el salón, emocionada. Es el reconocimiento a horas y horas de trabajo y esfuerzo.

M. P. Maestra de educación especial y pedagoga, ¿desde cuándo supiste que querías escribir un libro?

B. C. Siempre he sabido que quería contar historias. Escribía de pequeña cuentos e incluso revistas, en la adolescencia novelas cortas que leían amigas, reflexiones en redes sociales y en los últimos años, reconecté con la escritura a través de los certámenes literarios de relato breve. Siempre digo que estas victorias fueron las responsables de que me armara de valor para escribir lo que siempre había querido: una novela. Que me leyeran diez o cien lectores era secundario. No tenía expectativas ni pretensiones, pero sí las ganas. Sin embargo, no conocía forma de hacerlo realidad. No hay una carrera que te haga escritor ni tenía idea de cómo funciona el mundo editorial, así que opté por la docencia. De hecho, he pasado los últimos trece años formándome para ello y este año, además de la publicación de Perro que no ladra, he conseguido por fin mi plaza de funcionaria como maestra de educación especial. Y aunque enseñar me da también gratificaciones, lo que me ilusiona es escribir.

Perro que no ladraM. P. Cuéntanos, con tus propias palabras, qué se van a encontrar los lectores en tu primer trabajo.

B. C. Perro que no ladra no es un thriller cualquiera; es una historia conformada de capas que el lector irá destripando a medida que avanza en la trama. Habla de las relaciones pasadas y de cómo estas tejen nuestro presente y perfilan nuestra personalidad, de cómo un solo hecho puede arrasar con la vida de unos pocos. Habla de creencias supersticiosas llevadas al extremo, de tradición, del amor como algo nocivo, de miedos irracionales que confieren a lugares sensación de abismo. Lara, como bien se cuenta entre las páginas, vuelve a la cicatriz, al centro de la tormenta, al origen de sus pesadillas y el lector la acompañará hasta sótanos oscuros, a recorrer bosques malditos y a prender la luz, para vencer los miedos que nos impiden ser quienes somos.

M. P. En la historia se habla mucho magia blanca y supersticiones, ¿crees que este tipo de creencias sigue teniendo muchos adeptos en la actualidad?

B. C. Por supuesto que sí. Es cierto que el mayor número de quema de brujas tuvo lugar en el norte, pero las creencias supersticiosas están extendidas por todo el país. Conviven con nosotros y las tenemos tan interiorizadas que no nos damos cuenta. Todos, en mayor o menor medida, hemos acercado posturas con ellas: al llevar un amuleto a un examen, al leer el horóscopo o en fin de año al intentar comernos las doce uvas. Todos los rituales que he plasmado en la novela me los han contando a viva voz personas que los practican y que realmente creen en ellos, en esas energías que nos envuelven.

M. P. En la novela hay algún guiño a tu profesión, ¿crees que todavía se necesitan eliminar muchos prejuicios sobre las discapacidades psíquicas?

B. C. Es inevitable dejarme ver en lo que escribo y volcar mis conocimientos acerca de la docencia o la neuroeducación ha sumado muchísimo. Tenía claro que quería situar en la historia, al menos, una persona con discapacidad para enseñar ese trocito de realidad. He leído mucho y, como maestra de educación especial, me escuece un poco encontrarme términos peyorativos o desfasados y situaciones poco creíbles en multitud de novelas. Meses antes del proceso de escritura, estaba de prácticas en un centro para adultos con síndrome de Down y Dani es el reflejo de todo lo que viví en ellas.

M. P. Todas las familias felices esconden un secreto monstruoso. Esta es una de las frases gancho que acompañan a tu novela. ¿Es cierto? ¿Todas las familias esconden secretos terribles?

B. C. Todas. Nunca nada es tan maravilloso como hacemos ver a los demás. Estamos acostumbrados a ver el ideal de familia que se nos muestra en las películas, pero no todas son así. No hace falta que se trate de una familia desestructurada para que en ella alberguen problemas. En Perro que no ladra todo sucede en un núcleo familiar, que nada tiene de idílico. Lara vuelve a casa y lo que esperamos que ocurra, no llega. No están las sonrisas ni las miradas de amor. Tampoco los abrazos sinceros. El ambiente es tenso, opresivo, angustioso. Y todo el mundo parece esconder algún secreto.

M. P. ¿Hubo algún hecho concreto que propiciara que comenzaras a escribir Perro que no ladra?

B. C. El germen, la idea inicial, que me llevó a escribir la novela surgió cuando estudiaba un máster en Atención temprana y Necesidades Educativas Especiales. Me adentré en el campo de la neuroeducación, una neurociencia pionera en el estudio del cerebro en tiempo real a través de técnicas de neuroimagen, como la resonancia magnética y el TAC. Gracias a ellas hoy en día conocemos la causa neurológica de síndromes para los que antes no había explicación. Así di con el síndrome de Capgras, un extraño síndrome del que solo se cuentan cien casos desde 1923, causado por una lesión en el hipotálamo, que hace a todo aquel que lo padece estar convencido de que algunos de sus seres queridos son impostores y han sido suplantados por dobles idénticos. Me impactó tanto que seguí investigando y documentándome por mi cuenta. Con Perro que no ladra quise contar todo aquello que me estaba sorprendiendo acerca de la neuroeducación y de este inusual síndrome.

© archivo de la autora
© archivo de la autora

M. P. ¿Cómo te organizas a la hora de escribir? ¿Escritora de mapa o brújula?

B. C. No sabría decantarme por una metodología u otra. Creo que me sitúo en medio de ambas. Parto de una idea inicial, una gran ambientación y una buena construcción de personajes. Sé adonde voy, sé las curvas que van a acontecer a los personajes, los llamados giros inesperados, y por supuesto conozco el final. Lo que permito que escape a mi control es cómo voy a llegar a todo ello. He intentado seguir una escalera, pero nunca soy fiel a la misma. Me dejo fluir. Es muy trabajoso. A veces, tengo que volver atrás y reescribir ciertas partes, pero soy de la opinión de que si el escritor se sorprende, el lector lo hará aún más.

M. P. La novela ya lleva unos meses funcionando, ¿cómo está siendo la acogida?

B. C. Tengo muy buenas sensaciones. La gran mayoría de las reseñas son positivas y el feedback de los lectores está siendo abrumador. Me escriben y me dicen eso de «nunca dejes de escribir». Para mí es lo más emocionante de todo; que haya alguien que disfrute con lo que escribo, que por un momento salga de su salón y camine junto a Lara por Chiclana, que sienta la necesidad de hacerme saber cuanto le ha gustado. Ese es mi regalo.

M. P. Hablando de reseñas y críticas la mayoría están siendo positivas, pero supongo que alguna negativa te habrás encontrado. ¿Cómo aceptas este tipo de crítica?

B. C. Las acepto bien si están debidamente argumentadas. De nada me sirve una estrella anónima en Amazon. Me dan igual. Las que sí me interesan son las que con educación y razones motivan su opinión negativa. Con ellas puedo aprender y mejorar para mi próxima novela.

M. P. Pregunta obligada, ¿habrá más trabajos de Blanca Cabañas escritora?

B. C. Por supuesto que sí. Este es un camino que no pienso abandonar. La persistencia es una de mis cualidades más poderosas. Tengo mucha ilusión en seguir escribiendo, seguir formándome y ver qué me depara este mundo en unos años.

M. P. Podríamos pensar que lo más difícil es dar el primer paso, terminar y publicar una primera novela, y que ahora todo vendrá de forma más fluida. ¿O es todo lo contrario?

B. C. En mi caso, siento que es todo lo contrario porque ahora hay un púbico que espera y que no quiero defraudar. Tampoco quiero repetir la receta. Me apetece arriesgar, hacer algo diferente, sorprender. Quiero enseñar otros mundos a través de mis novelas. No solo entretener con un buen thriller, sino ser original, contar algo interesante, impactante, siempre desde el misterio que tanto disfruto.

M. P. Háblanos un poco de tus gustos como lectora: qué géneros son los que más lees, autores de cabecera o algún título que te haya marcado de alguna manera.

B. C. Leo de todo. De hecho, los primeros libros que cambiaron mi percepción de la lectura son aquellos que conforman el maravilloso mundo de Harry Potter. Actualmente, me he centrado más en la novela negra. Leo mucho autor español que ambienta sus novelas en su tierra. Entre los autores que más me inspiran podría decirte María Oruña, Mikel Santiago y Dolores Redondo. Y como título referente la trilogía de esta última: El valle del Baztán.

M. P. Algún consejo que quieras dar a aquellos escritores noveles que están empezando en el mundo literario.

B. C. Simplemente decirles que sean constantes, que los sueños se cumplen si persistimos. Lo más importante es estar satisfecho y seguro de aquello que escribimos y no obsesionarse. El no de esta puerta puede ser el de la siguiente.

Marta Pérez

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