La verdad es que cuando vi el título de la última novela de Sònia Guillén, La consteladora, no tenía ni la más remota idea de a qué se refería, lo que sí tenía claro es que quería leerlo ya que, los dos anteriores trabajos de la autora me habían encantado. Así que me adentré entre sus páginas dejándome llevar por la propuesta de Sònia.
Nos encontramos con Candela una mujer que sobrepasa los 50 años y que, tras una discusión telefónica con su hija Alba en medio de la pandemia, ha perdido totalmente el contacto con ella. No sabe dónde vive, si se encuentra bien o mal, solo que la última vez que hablaron seguía viviendo con un hombre que a ella le dio mala espina desde el principio.
Y ahora es cuando aparece la referencia al título de la novela. Candela, que ya no sabe a quién o a qué recurrir para conseguir recuperar el contacto con Alba, se entera de la existencia de las constelaciones familiares. Una terapia en la que sus participantes, guiados por la consteladora, intentan reparar relaciones o encontrar los motivos que propiciaron el distanciamiento.
Estamos ante una lectura muy ágil que combina la narración en presente con capítulos en distintos momentos del pasado y de esta manera vamos reconstruyendo todos los hechos en una historia que se va mostrando cada vez más oscura.
Sònia sabe muy bien cuándo ir soltando cada pista que nos ayuda a saber lo que le ha sucedido a Alba, y con cada pieza que vamos encajando la tensión y la sensación de apremio por encontrarla en el presente va creciendo.
Toda esta parte me ha tenido muy enganchada como también me sucedió con El principio de incertidumbre y No sé quién soy. Ahí es dónde claramente se ve reflejado el sello de la autora y en cómo consigue meternos en la historia y en crear un clima de tensión.
Los personajes, aunque destacan Candela, Alba y Myriam, la consteladora, son muchos y bien construidos. Cada uno de los integrantes del grupo de terapia está perfilado con mimo y todos esconden secretos claves para la resolución del caso.
Lo único que no me ha terminado de convencer es justo el tema de las constelaciones familiares. Nunca había oído hablar de esta terapia y, aunque me parece una idea interesante, me siento un tanto escéptica con la idea. Obviamente, no he podido evitar buscar información sobre esto y me he encontrado que es una técnica que ya tiene unos 50 años de edad. Me parece que es una apuesta arriesgada de la autora y creo que lo integra muy bien, a pesar de mis reservas con dicha terapia.
Aparte de esto tengo que decir que me gusta mucho cómo está tratado el tema de los vínculos entre las personas, sobre todo en este caso el de madre e hija. Una conexión que yo creo que es de las más fuertes que hay entre dos personas. Pero las relaciones, incluso con antepasados o personas que ya han fallecido cobran mucha importancia en la trama y Guillén trata este tema con mucha sensibilidad.
También nos habla del duelo y del paso de la vida a la muerte. Quizá uno de los temas que todavía resultan más tabú en nuestra sociedad y que no sabemos gestionar con naturalidad y todo lo que significa muerte nos repele.
La consteladora es una novela adictiva y llena de tensión que combina la parte espiritual y de tensión por igual, escrita con una prosa ágil y directa que nos conseguirá atrapar de principio a fin.
Título: La consteladora
Autora: Sònia Guillén
Editorial: Contraluz
Páginas: 320
Género: thriller
Fecha de publicación: junio 2026
