No son muchos los libros ambientados en Australia que suelo leer, a pesar de ser un país tan grande y con una historia tan interesante. Una vida lejana, de la escritora y abogada M. L. Stedman, nos lleva a ese extenso territorio donde una finca es más grande que mi ciudad y los terrenos de pasto para las ovejas distan kilómetros y kilómetros de unos a otros. Y en ese enclave tan interesante es donde la familia MacBride vive y trabaja en su granja de ovejas Meredith Downs.
La novela comienza con el trágico accidente de coche de Phil, Warren y Matt MacBride. En tan solo un instante, un volantazo para evitar colisionar con un canguro hará que todo se derrumbe para esta familia perdiendo a dos de sus integrantes de un plumazo.
Los que quedan tendrán que salir adelante asumiendo las pérdidas y las consecuencias de esta tragedia y vivir con un oscuro secreto toda su vida.
Lo primero que tengo que decir es que si te adentras en esta historia -y yo te animo a que lo hagas- tienes que ir preparado para sufrir. Aunque hay momentos de luz y esperanza, la sombra de la desgracia amenaza con caer una y otra vez. Hay ocasiones en las que se libran pero son muchos los varapalos que recibe la familia constantemente y les obliga a remontar y a renacer de sus cenizas continuamente.
Una de las principales bazas de la obra de Stedman es la construcción de personajes; son muchos y muy bien construidos, aunque haya alguno más importante que los demás, lo cierto es que es una novela muy coral y me he encariñado con la mayoría.
Por destacar a alguno me quedaría con Pete Peachey, nuestro querido cazador de canguros, quizá es el personaje más entrañable y eso que sus actos de presencia son escasos, pero son los suficientes para dejar huella y marcar la diferencia con el resto. Es un hombre introvertido, que arrastra una pesada mochila a cuestas, entre otras cosas por haber tenido que participar en una guerra que ni le iba ni le venía. Muchas veces se ha hablado de las secuelas que dejan sufren los soldados una vez vuelven a casa y con Pete seremos testigos de ello. Por lo demás, a medida que le conozcamos nos daremos cuenta de que es el hombre más noble y honesto que pasa por el libro.
También debo hablar de Matt, probablemente el de más peso en la novela, el más complejo y el que más contradicciones despierta a lo que siento por él. Sin duda, me gusta y estoy de su lado, aunque no comparta siempre sus decisiones. Es difícil ponerse en su lugar, habiendo pasado por todo lo que ha pasado.
La novela está dividida en tres partes y aunque comienza en 1958 y termina cerca del año 2000, lo cierto es que las últimas décadas ocuparán solo unas páginas en el total del libro. Y nos centraremos principalmente en el año 58 y en lo que ocurre unos diez años después. Dos fechas de gran importancia para todos los protagonistas.
Una vida lejana nos habla de cómo un instante puede cambiar el destino no solo de una persona, sino de muchas. En tan solo unos pocos segundos hay sucesos que te dejan marcado para siempre, que condicionarán el resto de tus días.
El sentimiento de culpa o de cargar con un secreto y cómo cada uno lo gestionamos de una manera es otro de los ejes principales de la novela. Me gusta la manera en la que lo refleja la autora, mostrándonos diferentes formas de soportar esos dos sentimientos.
La ambientación en Australia es otro gran aliciente para leer esta obra, pues todo nos resulta sorprendente debido a la inmensidad del territorio y sus difíciles condiciones. Pues es una tierra árida y difícil de trabajar.
Una novela que te deja huella, que te hará sufrir y que pondrá en valor la capacidad del ser humano para resistir y reinventarse y seguir hacia delante.
Título original: A Far-flung Life
Título: Una vida lejana
Autora: M.L. Stedman
Traductor Jofre Homedes Beutnagel
Editorial: Salamandra
Páginas: 477
Género: narrativa contemporánea
Fecha de publicación: mayo 2026
