Yesteryear de Caro Claire Burke es un debut literario que, antes de publicarse, ya vendió sus derechos al cine con una subasta en Hollywood en la que Anne Hathaway se alzó vencedora, y por lo que cuenta la misma autora en los agradecimientos, tuvo algo que ver con algunas de las decisiones finales de la novela.
Y sí, es una historia que seguramente quedará muy bien en la gran pantalla, pero sospecho que precisamente por estos mismos derechos y que sus ideas finales se pulieron junto a los estudios de cine, no es todo lo que podría haber sido.
Caro Claire Burke es una autora novel que ha crecido en popularidad gracias a su podcast Diabolical Lies, donde junto a Katie Gattie hablan sobre política y cultura. Y precisamente, investigando sobre el fenómeno de las Trad Wives para el podcast, se le ocurrió la idea de la novela.
Con la sinopsis, la historia promete destrozar el fenómeno Trad Wife que tanto se ha puesto de moda, pero al final, todo queda un poco diluído. Vamos por partes:
¿Qué es una Trad Wife? El fenómeno Trad Wife viene de “Traditional Wife” es decir, esposa tradicional y se trata de un movimiento iniciado en Estados Unidos de vuelta a los valores y especialmente a los roles de género tradicionales donde las mujeres se quedan en casa cocinando y criando a los (múltiples) niños, y es el hombre el que sale a ganarse el sustento.
Con el auge de los movimientos MAGA y la ocupación de lugares de poder por parte de evangelistas y otras sectas se está popularizando mucho y las redes sociales como instagram han ayudado a crear una imagen idealizada de este regreso al pasado con imágenes de mujeres cocinando pan rodeadas de familias felices. Venden un tipo de maternidad que habla de volver a roles tradicionales (aunque esconden que ellas mismas están ganando dinero con las marcas a las que representan y posiblemente no son tan tradicionales como aparentan).
En Yesteryear nos encontramos a Natalie Heller, una chica que ha sido criada por su madre (su padre “falleció” cuando ella y su hermana eran pequeñas). Ya en la universidad le cuesta hacer amistades y no acaba de encajar entre sus compañeras hasta que llega al grupo de los evangelistas donde conoce a su futuro marido. Caleb Mills, la oveja negra de la familia del Senador Doug Mills, una bala perdida que nadie sabe qué hacer con él. Pero Natalie queda deslumbrada con su anillo de compromiso y enseguida se encuentra casada.
Poco a poco, irá descubriendo que Caleb no es lo que aparentaba. Sus ideas se han ido formando a base de vídeos de teorías conspiranoicas antivacunas y de retorno al pasado, que pueblan internet, y no hace nada para ganarse el sustento que se le supone al hombre de familia que es. Así que Natalie ideará un plan y se irá amoldando a él hasta convertirse en una influencer del movimiento Trad Wife casi sin quererlo, y su vida se convertirá en una mentira.
En una dualidad digna de Psicosis, encontramos dos Natalies. La Natalie pública que vende una vida hogareña sencilla rodeada de su familia feliz, cocinando mientras su marido lleva el rancho, y la Natalie privada, egoísta y desdeñosa, con una dosis de cinismo hilarante. La voz interna de Natalie la convierte en casi tan odiosa como June Hayward, protagonista de Amarilla de R. F. Kuang.
Y en un momento determinado hay un salto extraño en el que Natalie no sabe cómo, se encuentra en un rancho que se parece al suyo pero no es exactamente como lo recordaba En la puerta está grabada la fecha 1855 y no dispone de luz eléctrica, ni calefacción, ni ninguna de las comodidades que escondía a sus seguidores en las redes sociales. Y por supuesto, tampoco tiene teléfono donde grabarse demostrando que es una maravillosa ama de casa. Ni hay likes cada vez que hace pan. Un pan duro y horrible.
En ese extraño mundo donde se encuentra, sus hijos han desaparecido, pero hay otros a los que cuidar. Aunque ella se siente disociada, incapaz de vincularse a ellos y necesita ayuda de Mary la mayor para volver a situarse. Su marido se parece al suyo, un antiguo Caleb más viril y capaz que la mantiene en su hogar aunque ella le ruega que la deje marchar, pone trampas para que no escape al bosque y hasta llega a pegarla. Pero esta vida sin medicamentos apropiados, con comidas simples y mal cocinadas sin ayuda de sus múltiples aparatos le provoca una ansiedad difícil de superar. En este mundo cruel y difícil, Natalie se pregunta si está en una especie de Show de Truman, una prueba a superar ante dios o los hombres, pero la respuesta final, siento decirlo, es de lo más decepcionante.
Contada a varios tiempos: Una joven Natalie en la universidad, otra los inicios en un rancho destartalado y su rutilante despegue como influencer de instagram y, finalmente, ese extraño retroceso en el tiempo, estamos ante un libro que podría tenerlo todo para triunfar. Aunque le ha faltado un poco para llegar a ser la estrella que destrozase el fenómeno de las Trad Wives.
A ratos hilarante, a ratos incómoda es una mirada diferente donde se contrasta vívidamente la realidad y lo que ves en la pantalla de las influencers.
El estilo es muy divertido y te engancha sin remedio. La narradora tiene una voz brutal, Natalie tiene ideas equivocadas pero consigue arrastrarte a su mundo y a su visión mientras ves descarrilar su vida sin poder remediarlo. Y de golpe suelta pequeñas perlas incisivas de rebeldía que me habría gustado tuvieran más relevancia al final.
En parte, Yesteryear comparte algo con distopías feministas como Voz de Christina Alcher o El poder de Naomi Alderman, que empezaron a resurgir ya con la primera elección de Donald Trump en 2016. Es una novela que empieza de manera brillante y te mantiene adivinando lo que está pasando durante la mayor parte de la historia, pero que no acaba de lucirse tanto como debería con ese final paniaguado que no llega a dar el mazazo definitivo y con una elección que apela más a lectores de mainstream aunque también guarda alguna sorpresa bajo la manga para amantes del thriller psicológico sin ahondar en la profundidad de los personajes que caracteriza a los buenos libros de este género.
No obstante, solo por el viaje, considero que vale la pena leerlo. El estilo, la voz de Natalie y la idea inicial son muy buenos incentivos para lectores de mainstream, aunque para lectores de género la decepción empieza a vislumbrarse. Y, sin duda, habrá que seguir la pista de la autora porque promete.
Título original: Yesteryear
Título: Yesteryear
Autora: Caro Claire Burke
Traductor: Mar García Puig
Editorial: AdNovelas
Páginas: 488
Género: Narrativa
Fecha: mayo de 2026
