Dos coronas retorcidas – Rachel Gillig

Volver a Blunder en Dos coronas retorcidas es como regresar a un lugar que nunca fue realmente seguro, pero que aun así se siente extrañamente familiar. Rachel Gillig abre esta segunda parte con la misma atmósfera espesa y enigmática que hizo especial al primer libro, Una ventana a la oscuridad, pero enseguida se nota que algo ha cambiado, el mundo está más tenso, los personajes más desgastados y la magia más impaciente por cobrar lo que se le debe. La autora expande con maestría su worldbuilding, profundiza en la mitología de los dioses y las antiguas cartas de magia, y empuja a sus personajes al límite de sus promesas, miedos y lealtades.

La novela retoma la trama en un punto crítico, ya que la maldición de Blunder está más cerca de romperse, pero hacerlo implica un sacrificio que ningún personaje desea nombrar en voz alta. El conflicto central se vuelve más interno, más psicológico. Los personajes, especialmente Elspeth y Ravyn, luchan no solo a los enemigos externos, sino a las versiones más peligrosas de sí mismos. Seguiremos explorando un reino marcado por la condenación, una magia peligrosa y un conjunto de cartas encantadas cuya existencia influye en cada decisión que se toma.

Una de las cosas más especiales de esta bilogía es cómo Rachel juega con las capas de cada personaje. No solo los vemos avanzar en la historia, sino que los vemos enfrentarse a sí mismos, a sus miedos más íntimos y a las partes que preferirían no mirar. Elspeth es el corazón del relato, pero no en el sentido típico de la heroína luminosa que lo salva todo. Ella es un personaje hecho de contradicciones, suave y feroz, temerosa y valiente al mismo tiempo. El cambio llamativo de Elspeth en esta segunda parte es su relación con su propia mente y su propia magia. Planta cara a una batalla que no se pelea con espadas. Su carácter evoluciona desde la cautela hacia una determinación más cruda, más real, moldeada por lo que ha perdido y lo que podría perder si no actúa.

Ravyn es ese personaje que parece hecho para cargar el mundo sobre sus hombros, y aun así nunca termina de acostumbrarse a ese peso. Lo que destaca de él es su silencio pero no el silencio vacío, sino el silencio de alguien que piensa demasiado, que siente demasiado, y que rara vez se permite fallar. Es un líder, sí, pero antes de eso es un hombre que arrastra cicatrices que no siempre enseña. Y lo admirable de él no es su fortaleza, sino su vulnerabilidad escondida. Ravyn es de esos personajes que aman con cautela, que protegen con una mezcla de rabia y ternura, y que se rompen donde nadie puede verlos. Su arco se abre más hacia la duda, hacia el miedo a perder lo que todavía tiene, y hacia el reconocimiento de que no siempre puede controlar el destino de todos.

Como novedad, contamos también con el punto de vista de Elm. Es el contrapunto perfecto para toda la oscuridad que rodea la historia. Tiene esa energía capaz de arrancar una sonrisa incluso cuando todo parece condenado. Pero no hay que equivocarse, no es solo el alivio cómico que a veces se le asigna a estos personajes. Lo que lo hace tan especial es cómo demuestra que la luz no se sostiene sola, que también nace del dolor, de la elección consciente de no dejarse consumir por la sombra. Elm es un recordatorio constante de que la esperanza puede ser un acto de valentía, no solo de optimismo.

Y por último, y sin entrar en spoilers, el Tormento, esa voz, esa presencia, esa sombra que acompaña a Elspeth, se siente más complejo en esta continuación. Es una figura que mezcla amenaza y extraña familiaridad, como un enemigo que conoce todos tus nombres y todas tus grietas. Su relación con la chica cambia, se complica, se vuelve más íntima en un sentido psicológico.

El sistema mágico basado en cartas encantadas alcanza aquí su expresión más compleja. Gillig detalla el origen y el propósito de las cartas sin caer en explicaciones densas, y finalmente comprendemos la escala mítica que se insinuaba en el primer libro.

Blunder, este reino cubierto de bruma, supersticiones y magia antigua, se siente casi como un personaje más. En este volumen esa sensación se intensifica. La autora no escribe el escenario como un fondo bonito, sino como un entorno vivo que influye directamente en las emociones de los personajes y en la manera en que toman decisiones. La atmósfera es profundamente gótica, pero no de una forma recargada, con bosques que parecen guardar secretos, cuevas donde la magia pesa más que el aire, aldeas donde la gente habla en susurros y un cielo que nunca termina de despejarse. No es un mundo que invita a quedarse, y aun así tiene algo que atrapa.

La novela alterna momentos de acción urgente con pasajes más íntimos. Esta fluctuación manifiesta el tono emocional de la historia. Los personajes están desgastados, exhaustos, y la narrativa refleja ese estado. La sensación de que todo marchara hacia un destino imposible de evitar está presente en cada página.

Dos coronas retorcidas es el cierre de la bilogía «El Rey Pastor» y no podría haber concluido de mejor forma. He sufrido con los personajes, he temido bajas importantes y los he acompañado en esta aventura a la que ya echo de menos. ¿Os atrevéis a adentraros en esta oscuridad? Os prometo un viaje inolvidable.

Mariki García

Título original: Two Twisted Crowns
Título: Dos coronas retorcidas
Saga: El Rey Pastor 2
Autora: Rachel Gillig
Traductora: Patricia Henríquez Espejo
Editorial: Hidra
Páginas: 504
Género: fantasía
Fecha de publicación: noviembre 2025

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