Tim Powers escribió en La fuerza de su mirada una novela de fantasía histórica tan oscura que llegó a catalogarse erróneamente de terror.
Curiosamente, la mezcla de fantasía con el mundo de los poetas románticos (en especial Lord Byron, Percy Bysshe Shelley y John Keats, pero también John William Polidori o Edward John Trelawney entre otros) funciona muy bien y otorga una pátina onírica al romanticismo que los rodeaba. Usando detalles reales de sus vidas y sus interacciones, Powers crea una historia secreta y gótica potente que imbrica la realidad y la ficción de una manera impecable.
El uso de los epígrafes (pequeños fragmentos de obras de los poetas románticos y sus coetáneos) al inicio de cada capítulo le da aún más apariencia de realidad. Cada epígrafe elegido es perfecto para ese capítulo y nos da pistas de adónde vamos.
Esta es una novela de vampiros, aunque en ningún momento se llaman así en la historia. Es una nueva mirada a los vampiros: Usando los nephilim o las lamias, crea un rico tapiz mitológico donde estos seres de vidas largas que no son humanos, pueden convertirse en piedra y se encaprichan de humanos a quienes persiguen celosamente. No permiten relaciones afectivas más que con ellas, pero a cambio conceden muchas satisfacciones tanto carnales como de inspiración artística. Aunque quienes han recibido este favor de las lamias a veces no están muy convencidos del trato, otros humanos buscan desesperadamente esta conexión llegando incluso a perseguir a los tocados por ellas para beber su sangre y así probar, aunque sea de segunda mano, un poco de ese placer. Powers aquí hace hincapié en la toxicidad de esta adicción y muestra en qué deriva.
El protagonista es Michael Crawford un médico inglés ya tocado por la depresión antes de empezar la novela, puesto que ha sufrido la muerte de su hermano y la de su primera mujer. No obstante, en la novela lo conocemos camino a su segundo matrimonio. Con Julia. La noche antes de su boda se emborracha con sus amigos y para no perder el anillo lo deja en el dedo de una estatua.
A partir de ese momento el ente de la estatua considera que la han desposado y no le permite otra relación llegando a matar a Julia en el lecho de bodas.
Obligado a huir para no ser acusado de asesinato, Crawford cruza su camino primero con John Keats, el poeta romántico que lo ayuda a huír al continente y más tarde con Lord Byron y Shelley que le ayudarán a conocer su situación y cómo zafarse de ella, si es su voluntad. No obstante, no solo las lamias lo buscan. Josephine, hermana de Julia también se ha embarcado en una persecución mortal. A partir de este momento la vida de Crawford queda ligada irremediablemente a los poetas románticos y nos los iremos encontrando y desencontrando a lo largo de la trama de la que no voy a hablar más para no destripar la historia.
De los pocos peros que le pongo es que es un libro muy propio del siglo pasado, escrito desde un autor blanco que no se plantea los márgenes y por lo tanto, las mujeres no tienen apenas agenda en esta historia. Aunque salen Mary Shelley y Claire Clairmont y son dos mujeres potentes en la vida real, aquí casi son figurantes, parejas, madres abnegadas sin intereses propios más que los hijos. Tampoco leemos ningún fragmento de Frankenstein en los epígrafes del inicio aunque podría haber usado alguno en lugar de otros poetas románticos que apenas aparecen en la narración.
Los personajes en general no despiertan mucha empatía, ni siquiera el protagonista, Michael Crawford, aún me pregunto qué fue lo que vio la lamia en él, porque no es tan creativo como Shelley o Byron que aunque tampoco son el epítome de la humanidad son bastante más humanos de lo que fueron en realidad.
Powers nos deja con un final agridulce que cierra muchas de las ramas abiertas, y que parece ideal para esta historia, con pequeños resquicios para su continuación: Ocúltame entre tumbas.
Tim Powers fue un escritor de escritores, con un estilo muy cuidado, que casi parece emular a los románticos de los que nos habla, con una capacidad de usar la documentación en el transcurso de la historia sin que parezca pedante y a la vez con una visión onírica de las escenas.
En algunos momentos puedes sentirte como si caminaras entre niebla, descubriendo el subtexto tras cada palabra y sorprendiéndote de lo mucho que te atrapa. Es una mezcla que funciona muy bien y que puede atraer tanto a quien adora la ficción histórica y literaria como a los que devoran a Stephen King.
Título original: The Stress of Her Regard
Título: La fuerza de su mirada
Autor: Tim Powers
Traductor: Ana Quijada Vargas
Editorial: Gigamesh
Páginas: 448
Género: Fantasía histórica
Fecha de publicación: octubre 2014
