Vengo con una confesión, algo que incluso a muchos de vosotros os va a sonar a herejía: he empezado una saga por el quinto libro, en concreto, el último. Pero tras leer de qué iba Volviendo a empezar, no pude resistirme y quise leerlo, pero ya no me daba tiempo a leer los cuatro anteriores, así que empecé la casa por el tejado. Pero no os preocupéis, ya tengo planeado leerlos, aunque me haya enterado de algunos detalles. Necesito conocer todos los secretos, sueños y deseos de estos chicos que Liz Tomforde (California del Norte) ha creado en la serie «La Ciudad de los vientos».
Y bueno, estamos ante una novela romántica contemporánea, y ya sabemos que debería tener un final feliz, pese a todos los obstáculos que se encuentren por el camino y ya desde el prólogo o la sinopsis sabemos quiénes son los protagonistas de cada libro. Así que no ha sido un gran destripe empezar por el quinto tomo y no me ha importado saber el nombre de cada pareja de las novelas anteriores, lo importante es el camino.
Pero basta ya de cháchara y vamos a lo que nos interesa, Volviendo a empezar. Cuando Hallie tenía 11 años se mudó de casa y conoció a su vecino Rio, un chaval con el que congenia muy bien y tuvieron una relación preciosa, tanto de amistad como amorosa. Sin embargo, en el presente, solo sabemos que algo ocurrió seis años atrás que los separó, tanto hasta el punto de odiarse actualmente. Pero ya sabemos cómo es el destino y que a veces la historia se repite, y cuál es la sorpresa de ambos cuando Hallie vuelve a mudarse y precisamente su vecino es su amor de la juventud, Rio.
La vida de ambos es muy diferente a lo que era entonces. Él es jugador profesional de hockey. Hallie vuelve a Chicago convertida en diseñadora de interiores. Lo que no imagina es que el nuevo proyecto que le han asignado es nada menos que la casa de Rio. Es un reencuentro incómodo, inesperado y lleno de esos silencios cargados que solo ocurren cuando el pasado todavía es un asunto pendiente por resolver.
El argumento se desarrolla con dos tiempos que se entrelazan. Por un lado, el pasado compartido de Hallie y Rio, desde que se conocen hasta que se separan; y por otro el presente adulto, en el que ambos han cambiado, cargan con equipaje emocional y vida separada. Cuando vuelven a cruzarse, se ven obligados a enfrentarse no solo al otro, sino a las versiones de sí mismos que fueron y ya no son. Hallie ya no es la niña que esperó callada, y Rio ya no es solo el joven que creyó haberla perdido para siempre. Con ese reencuentro, nos preguntamos tanto sobre qué pasó como sobre qué podría pasar ahora. Gracias a una combinación de flashbacks y escenas de presente, la autora nos va dejando pistas de forma que entendamos las raíces de su distancia, sin revelarnos los detalles clave de su ruptura, lo cual mantiene la tensión emocional.
Hallie Hart es fuerte, independiente, con una vocación clara desde su infancia, diseño de interiores, pero cargada de culpa, de incertidumbres y de la necesidad de redefinirse tras lo que la vida le impuso: familia, responsabilidades, heridas afectivas. Su orgullo se entremezcla con vulnerabilidad y eso la hace especialmente interesante. En cambio Rio DeLuca es ese tipo de héroe de deporte romántico. Exitoso, popular, aparentemente lo tiene todo, pero internamente frustrado, inseguro, con una herida que no supo cerrar. Su fragilidad se manifiesta en la forma en que no ha podido avanzar, en que su vida personal se ha estancado mientras que su carrera sigue y sus amigos han encontrado su media mitad.
Sobra decir que cuando comparten escenas son la caña. Al principio con ese toque de odio y desconfianza, con ese gran contraste con los capítulos de la infancia donde se llevaban tan bien; y luego somos testigos de cómo poco a poco va evolucionando la relación entre ellos.
Respecto a los personajes secundarios, es cuando he echado en falta no haber leído los anteriores antes. El grupo de amigos que rodea a Rio funciona casi como una familia elegida. Su presencia suaviza las escenas íntimas, aporta humor, apoyo e introduce la dimensión de comunidad que muchas veces falta en otras novelas románticas. También me hubiese gustado conocer al Rio algo más joven, mientras ve que sus amigos encuentran el amor, y él piensa que tal vez ya tuvo su oportunidad y se echó a perder.
La ambientación de la novela aporta mucho más de lo que parece al inicio. Se sitúa en Chicago, con el mundo del hockey profesional como telón de fondo para la vida de Rio, y el diseño de interiores y la renovación de la casa como contexto para Hallie. Esta combinación de “deporte de élite” + “creatividad de ella” genera contraste y tensión. Él siempre bajo presión, foco público, expectativas; ella con la necesidad de expresarse, de hacer algo que la valide, de reconstruirse. Además, el ejercicio de rediseñar una casa, de construir un hogar físico que al mismo tiempo simboliza la reconstrucción emocional, es como metáfora potente: levantar muros, tirar otros, limpiar estancias, redefinir un espacio… todo ello eco de lo que Hallie y Rio están intentando hacer con su historia.
Los temas que atraviesan esta obra son numerosos y bien entrelazados. El más evidente es el de la segunda oportunidad. No solo nos preguntamos si volverán a estar juntos, sino también si pueden reconstruir algo que una vez se rompió. Ligado a esto está el tema del primer amor y de la huella que deja. El amor de juventud, cuando es verdadero, marca y deja rastros, para bien o para mal, incluso te afecta a la relación con otras personas, comparando en todo momento.
Uno de los aspectos más bonitos y que más me ha llamado la atención es la música. No es solo un adorno romántico, es un lenguaje compartido entre Hallie y Rio, una forma de decir lo que no se atreven a pronunciar. Desde el momento en el que se conocen, ella le cuenta a él que cuando le pasa algo importante en su vida, lo asocia en su mente con una canción, y en su cumpleaños crea su propio cassette o CD con todas esas canciones que le han marcado en los últimos doce meses. Cada canción tiene un peso emocional, porque guarda recuerdos, promesas, heridas o simplemente momentos que nadie más entiende. Y puede que sea un poco blandengue pero esas escenas en donde la música tenía un papel significativo me han emocionado mucho.
En cuanto al estilo, Liz escribe con cercanía y mucha intención emocional. No es una narrativa complicada ni grandilocuente; es directa, íntima, y muy basada en cómo se sienten los personajes. Algunos momentos son dulces, otros tensos, y otros simplemente duelen.
Volviendo a empezar no es solo una historia de romance deportivo; es una historia sobre crecer, perder, recordar y atreverse a volver a intentar. Si te gustan las segundas oportunidades, los primeros amores que nunca se olvidan y los personajes que se sienten reales, esta es una lectura que probablemente te va a dejar pensando en esa persona que marcó tu vida de una forma que no se borra del todo.
Título original: Rewind it Back
Título: Volviendo a empezar
Saga: La Ciudad de los vientos 5
Autora: Liz Tomforde
Traductoras: Yolanda Casamayor Corderi, Amaya Zorriqueta Ruiz
Editorial: Montena
Páginas: 448
Género: novela romántica
Fecha de publicación: junio 2025
