Las heroínas de Agatha Christie 

Cuando pensamos en Agatha Christie, casi siempre nos vienen a la cabeza Hercule Poirot o, en menor medida, Miss Marple. Pero la reina del crimen también creó otro tipo de personajes femeninos: heroínas jóvenes, atrevidas y llenas de iniciativa, que se adelantaron a su tiempo.

En estas novelas, Christie se aleja del cliché de la damisela en apuros y presenta mujeres que viajan solas, se lanzan a la aventura y, a veces, se ven envueltas en intrigas internacionales. Desde los años veinte hasta los cincuenta, estas protagonistas encarnan el espíritu de una época en transformación, en la que las mujeres empezaban a reclamar independencia, movilidad y voz propia.

Éstas son algunas de las más importantes:

Prudence «Tuppence» Cowley – después apellidada Berensford

Conocemos a Tuppence en El Misterioso Señor Brown (1922) cuando es una joven que se reencuentra con un soldado que conoció en la guerra cuando ella era voluntaria. Tommy Berensford y ella forman una compañía de Jóvenes Aventureros y tras una serie de casualidades y varias intuiciones acaban contratados por el Servicio Secreto Británico y Tommy seguirá contratado durante los demás libros que los acompañan.

En el segundo libro, Matrimonio de Sabuesos (1929) ya se han casado pero siguen siendo jóvenes y con ganas de aventuras. El mismo Mr.Carter que en el primer libro les dio la oportunidad de trabajar para el Servicio Secreto, vuelve a ofrecerles una agencia de detectives que parece la tapadera de actividades peligrosas para que ellos lleven los casos y estén atentos a ver si les llega algún misterio más amplio. Aquí brillan tanto Tommy como Tuppence pero Tuppence es una joya. Con casos sueltos que casi podrían ser relatos, la novela toma coherencia cuando por fin se desvela el misterio por el que fueron contratados de entrada y por poco pierden la vida en ello.

En El misterio de Sans Soci (1941) vemos por primera vez a Tuppence como protagonista absoluta, aunque Tommy tenga ciertas apariciones. En plena II Guerra Mundial con los espías tratando de descubrir los secretos científicos mejor guardados de Gran Bretaña, el jefe de Tommy viendo que Tuppence está aburrida sin poder participar en la acción, la envía a un pequeño hotel de la costa donde debe encontrar la identidad de un espía de quien no se sabe ni el género solo que se le conoce por M o N. 

El cuarto libro es El cuadro (1968). Después de una visita a la Tía Ada en una residencia de ancianos, Tommy y Tuppence se ven repentinamente atrapados en una aventura en la que la vida de Tuppence correrá serio peligro, y en la que afloran una extraña herencia, una casa misteriosa, magia negra y una lápida desaparecida.

En La puerta del destino (1973), Tommy y Tuppence ya retirados se compran una pequeña casa en la costa y Tuppence empieza a organizar los libros de la biblioteca, hasta que encuentra un misterio en clave dentro de uno de los volúmenes. Siendo quienes son, incapaces de dejarlo pasar, desentrañarán un misterio de más de 50 años y también con raíces en el espionaje. 

Tuppence es una heroína con una inteligencia práctica que la ayuda a salir airosa de casi cualquier situación, y tiene una vis cómica que le permite adoptar otros papeles que resultan muy divertidos de leer. Además, siempre está llena de energía y es muy valiente. 

Es de las pocas heroínas que vemos envejecer y madurar como la propia autora, libro a libro.

Anne Beddingfeld 

Conocemos a Anne en El hombre del traje color castaño (1924) y se convierte una de sus primeras heroínas independientes. 

Huérfana y sin recursos económicos pero con sed de aventuras y muy resolutiva a nivel práctico sigue pistas un poco al tuntun, sin más ayuda que su intuición y llega a resolver un misterio que lleva de cabeza al Servicio Secreto Británico.

Anne representa el espíritu de los años 20, mujeres viajeras y modernas que rompen convenciones, como la propia Agatha. Algunas de sus aventuras, como el hacer surf en las playas africanas, las vivió Agatha Christie de primera mano. 

Victoria Jones 

Victoria protagoniza Intriga en Bagdad (1951). Es una joven activa, vivaz y soñadora que decide viajar a África por un impulso romántico después de haber conocido a un hombre que le dice que por trabajo parte a Casablanca. Y sí, ella va primero con ganas de seguir viendo al desconocido, pero enseguida se adapta a su nueva situación demostrando gran coraje en un entorno de peligro real.

Representa a una mujer común que descubre su valentía y su fuerza interior al verse envuelta en una trama de espías internacional.

Lady Eileen “Bundle” Brent

Aunque tiene un pequeño papel en El misterioso caso de Styles (1916) Bundle brilla en El misterio de las Siete Esferas (1929). Bundle es una joven aristócrata que no se conforma con el papel decorativo asignado a su género. Además prefiere la acción a los bailes de gala y se implica de lleno en la investigación.

Simboliza esa élite moderna con coches, deportes y audacia que Agatha Christie retrata tan bien.

Aspectos comunes a todas

En definitiva, estas heroínas nos descubren una Agatha Christie distinta a la que solemos asociar con Poirot o Miss Marple. Son jóvenes impetuosas, viajeras, curiosas y valientes, que no esperan a ser rescatadas, sino que se lanzan de cabeza a los enigmas más arriesgados. 

Con ellas, la autora se conecta a los cambios sociales de su tiempo y se adelanta al retrato de mujeres activas y protagonistas que después conquistarían la literatura de misterio y de aventuras.

Leer hoy las historias de Tuppence, Anne, Victoria o Bundle es redescubrir a Agatha Christie en clave moderna: la de una narradora que entendía que el ingenio, la osadía y el humor podían ser tan efectivos como la lógica implacable a la hora de resolver un crimen. Y, sobre todo, que las mujeres podían ser las verdaderas dueñas de la acción.

Karen Holmes

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