Un libro de fantasía escrito para lectores que no lo quieren todo mascado
La ciudad de las últimas oportunidades, Ilmar, está formada por pequeñas escenas protagonizadas por muchos personajes diferentes, como un retablo, pero la ciudad es la protagonista innegable de esta historia.
Colonizada y explotada a varios niveles, con magia y bichos y dioses, y barrios llenos de peligros, y demonios encadenados y estudiantes soñadores. Con sorpresas y cierta crítica social que no se deja a nadie.
En el Festival Celsius, en Avilés en julio de este año, Adrian Tchaikovsky nos contó a una audiencia entregada que su idea al escribir este libro era crear una semblanza de una ciudad entera, al estilo de Los Miserables de Victor Hugo, pero claro, con magia. Y creo que esto lo ha conseguido con creces. Le ha añadido una ironía fina que a veces bordea el cinismo pero que gracias al humor pratchettiano que lo caracteriza es muy disfrutable.
La novela empieza in media res y escena a escena, saltando de punto de vista, vivimos una suerte de travelling cinematográfico encadenando personajes sin acabar de relacionarse entre ellos. En una narración coral Ilmar se expande desde los “correctos” invasores o los soñadores universitarios a los tejemanejes de los bajos fondos, los nobles o un antro misterioso que da la bienvenida a quienes vienen de más allá. Al final todo encaja como un puzzle y de la unión de todas las piezas se forma una obra que te deja pensando incluso días después de haber cerrado el libro.
Los paliseños son los invasores que quieren expandir su visión “correcta” del mundo y explotar los recursos del mundo entero. Mantienen la ciudad bajo el yugo de la corrección pero Ilmar guarda sus ases en la manga. El Sabio-procurador Culver manda con mano de hierro pero, desde la ocupación, ha heredado además de la ciudad, la maldición que antes sufría el Duque y estar a su lado es un suplicio.
Los ilmarianos resisten la ocupación como pueden. Los profesores como Ivarn Ostravar transmiten una revolución histórica en la Togal jugando con un un equilibrio que les permita mantenerse en una posición aventajada, pero los estudiantes más arrebatados como Lemya o Shantrov sueñan con una revolución perfecta que devuelva Ilmar a la antigua gloria que cantan las canciones.
Entre las familias nobles ilmarianas también hay grandes grupos de intereses pero en el fondo no quieren romper el precario equilibrio que aún les genera beneficios. En las fábricas los obreros trabajan codo a codo con los demonios encadenados y controlados por sus infermeras. Entre ellas, una que escribe sus contratos con atención a cada detalle.
Las Hermanas Amargas mandan sobre los Buitres, una de las facciones de los barrios de Ilmar, y tienen en su poder un arma poderosa para mantener su dominio, un arma que alguien más busca con insistencia.
Si uno de los barrios merece un párrafo de esta reseña es el Reproche, un barrio anclado en el glorioso pasado y que aún conserva riquezas a explotar, con unos pobladores inquietantes cuyo número no para de crecer. Pero adentrarse en él es llamar el peligro y quizás no volver a salir.
Y mientras, en el Ancoraje, un bar en las afueras se reúnen personajes de todas las cataduras morales, desde Crines Negras, el hábil empeñista, hasta Fleance, que ha conseguido un tesoro que ni siquiera puede comprender. Cada uno se busca la vida como puede, y todos mantienen un ojo en la Foresta, el espacio lleno de portales a otros mundos. Para impedir el ágil intercambio entre los mundos diferentes, monstruos de todo tipo hacen guardia. Pero algunos moradores han conseguido colarse en Ilmar y provocar aún más caos con sus máscaras y sus nieblas.
Y casi como si no fuera con él pero siempre en medio de la acción, Yasnic, acompañado de su Dios troleador particular, apenas consigue sobrevivir de las limosnas y hasta Nihilostes, cuando ve que las cosas no avanzan, lanza dardos que provocan el caos.
¿Cuál será la chispa que hará saltar la revolución?
No esperes un final feliz. No esperes el triunfo del bien sobre el mal después de una revolución gloriosa, aquí Tchaikovsky tira de un cinismo arrollador y te engancha a esos personajes grises llenos de secretos pero que en el fondo son tan humanos. Excepto los monstruos, claro.
En definitiva, La ciudad de las últimas oportunidades está llena de ideas brillantes que otro escritor habría explotado durante una saga de diez libros y Tchaikovsky las condensa todas en un libro de unas 500 páginas.
Aunque es el número 1 de la saga de los Filósofos Tiranos, cada libro es autoconclusivo porque sucede en diferentes partes del mundo, y no volvemos a Ilmar hasta el libro 5. Por ahora hay 4 escritos. Y yo me muero de ganas de que Red Key nos traiga las siguientes traducciones. El segundo, La casa de las heridas abiertas, está ambientado en el frente de guerra; el tercero, Días de la fe quebrada, nos muestra la caída de un reino gracias al subterfugio de los paliseños y el cuarto, Pretendientes al Trono de Dios, es el retrato de una ciudad asediada.
Una vez más, quiero destacar también la buena labor del traductor, Raúl García Campos, que ha sabido adaptar los términos y conceptos de Tchaikovsky a nuestra lengua sin perder nada de la ironía del autor, y el buen hacer de Red Key que han publicado una edición cuidada, en tapa dura, con dramatis personae y mapa de la ciudad que son una buena guía para no perderse en Ilmar.
Título original: The City of Last Chances
Título: La ciudad de las últimas oportunidades
Autor: Adrian Tchaikovsky
Traductor: Raúl García Campos
Editorial: Red Key Books
Páginas: 521
Género: fantasía
Fecha de publicación: marzo 2025
