En los últimos días, los incendios que asolan mi provincia (Zamora), Galicia y Extremadura han sido los protagonistas de todas las noticias y conversaciones. Aquí sobre todo se ha visto afectada la zona de Sanabria, un lugar precioso pero que, como tantos otros, está siendo castigado por el abandono y el descuido y ahora también por el fuego. El azar ha hecho que justo en estos días mi lectura fuera Los restos de David Refoyo, un libro ambientado en un pueblo sanabrés, una historia que nos habla de regresar a esas aldeas que se están despoblando y de las que todo el mundo reniega en favor de las grandes (o no tan grandes) ciudades. Esta novela es un homenaje a esos sitios que parece que no han evolucionado y por los que el progreso ha pasado de puntillas.
Para empezar a hablaros de esta lectura tengo que hacerlo primero de su autor, David Refoyo. Los restos es su tercera novela publicada, pero por lo que es conocido y reconocido es por su faceta como poeta. Con varios poemarios publicados también lidera el proyecto Refoyo y SusHijas donde combina spoken word, música y audiovisuales.
Que David sea poeta es palpable en cada uno de los capítulos, páginas y párrafos de esta novela. Esa sutileza a la hora de narrar, esa elección de cada palabra, esas frases que piden a gritos ser subrayadas… La novela está compuesta por más de 100 capítulos. Cortos, muy cortos, algunos de apenas un párrafo. Fiel a la economía del lenguaje habitual en la poesía, sigue contando mucho necesitando muy poco.
Más que una historia parece que Refoyo haya cogido un hilo argumental, que es la muerte del abuelo del protagonista –del que no sabemos el nombre– y, a partir de ahí, lanza reflexiones, al tiempo que consigue que el lector también se pare y medite sobre lo que está leyendo.
Es una novela corta, pero debido a la carga de pensamientos que tiene no es lectura fácil, sino para hacer con calma. Toca temas como el desarraigo, el salirte del molde establecido por la sociedad, la tecnología, entre otros.
Refoyo ambienta su novela, como he dicho, en un pueblecito de Sanabria, Cárdena. Pero este lugar puede ser extensible a cualquier localidad pequeña, de esas casi despobladas que podemos encontrar en cualquier punto de España. Su protagonista decide hacer una parada en lo que era su vida hasta ese momento, hacer un reset y volver a empezar. Y para ello lo hace en el lugar donde fue feliz en su infancia, que también es el lugar en el que su abuelo quería acabar sus días.
A partir de ahí somos testigos de las diferencias del mundo rural y urbano, las dificultades que se encuentra quien decide la opción de quedarse y aguantar. Lo difícil que es acceder a los servicios básicos como sanidad, educación. Por supuesto, las compras cotidianas y mucho más. Sin embargo, a cambio, disfrutas de cada momento, del entorno, de producir con tan solo la ayuda de tus manos.
David suelta la idea y a los lectores solo nos queda reflexionar e intentar averiguar si podríamos dejarlo todo para empezar así, de cero.
Tengo que reconocer que me ha costado empatizar con el protagonista. Me ha parecido que le faltaba algo de fuerza, aunque quizá esa es precisamente la intención del autor. Que seamos partícipes de ese punto vital en el que se encuentra el personaje en el que quiere ser testigo de su propia existencia, más que el actor principal.
Otro punto que no quiero dejar sin comentar es el tema de las notas a pie de página que el autor va dejando y que son como pequeñas intrahistorias y que eran como un soplo de aire fresco y que he disfrutado mucho.
Si te apetece leer algo para leer con calma, que te haga reflexionar sobre la vida y sobre cómo vivirla, este es tu libro.
Los restos son aquello que queda cuando no hay nada más…
Título: Los restos
Autor: David Refoyo
Editorial: Dieci6
Páginas: 264
Género: Narrativa
Fecha de publicación: junio 2025
