Ursula K. LeGuin es uno de los grandes nombres de la ficción especulativa por derecho propio, tanto en ciencia ficción (La mano izquierda de la oscuridad) como en fantasía (los mundos de Terramar). Premiada en varias ocasiones, se ha consagrado ya entre los grandes clásicos.
En este artículo voy a centrarme en su fantasía, en el ciclo de Terramar concretamente, que engloba cinco novelas y varios relatos cortos.
Ya desde el primer libro escrito en los años 60, LeGuin rompió moldes: desde dar a su protagonista, un tono de piel oscura pero sin decirlo de entrada sino una vez el lector ya estaba dentro de la historia, hasta tocar temas como el feminismo o la ecología cuando aún estaban poco trabajados en la literatura, y mucho menos en la literatura de género.
De pequeña mi padre me regaló y leí los tres primeros libros, pero ahora de adulta, con esta maravillosa edición de Editorial Minotauro que incluye todas las novelas y relatos, he conseguido acabarla entera y, aunque los tres primeros me siguen gustando mucho, he descubierto que mi favorita estaba por llegar: Tehanu.
Aunque ahora nos parezca imposible, nadie se había cuestionado cómo era un mago de joven hasta que un editor le pidió a Ursula K. LeGuin que escribiera un libro para jóvenes y ella nos presentó Un mago de Terramar: Ged, un muchacho con un talento especial para la magia y también para hacer preguntas incómodas a todos sus maestros informales que lo irán empujando cada vez más lejos hasta enviarlo a Rokke, la primera escuela de magia de Terramar.
De muchacho de Gont que cuidaba las cabras, Ged pasa a descubrir su poder. Pero su soberbia será la que lo incitará a cometer un acto atroz que lo carcome durante toda su vida y le hará buscar la manera de mitigarlo para construir su identidad como adulto funcional. Es en este libro donde LeGuin revela que Ged tiene un tono de piel oscura y los malvados Kargos que atacan a su pueblo son de piel más blanca.
Una vez revelado el color de piel de su protagonista, LeGuin quiso ir más allá y, en su segunda novela del ciclo de Terramar, Las tumbas de Atuan, nos presenta a dos protagonistas que se necesitan mutuamente para alcanzar su objetivo. Empezamos con Arkha, la elegida, prisionera en un laberinto y actuando de sacerdotisa involuntaria para una religión arcaica (quizás basada en los mitos griegos de Eleusis) en decadencia. Ged llega a sus dominios y lo encierran en el laberinto para morir, pero Tenar (el nombre verdadero de Arkha) y él aprenderán a colaborar para huir juntos.
Otro tema importante que se trata en esta historia es que Tenar deberá reconstruir su identidad una vez salga de Atuan puesto que la religión ha marcado quién es ella desde que tenía cinco o seis años. Una novela más reflexiva que la anterior, con ritmo pausado pero muy satisfactoria.
En La costa más lejana, Ged ha crecido y ha aprendido muchas lecciones. Es el Archimago de Rokke donde recibe la visita de Arren, un joven noble destinado a ser rey (con muchos aires artúricos) que viene a contarles a los magos aislados que el mundo sufre un desequilibrio. Ged le escucha y decide actuar por su cuenta. Su viaje con el joven muestra una Terramar decrépita que está perdiendo la magia. Irán más allá de las sombras para recuperar el equilibrio de la magia. La muerte y la supervivencia forman parte del nudo central de la historia pero es algo que no se acabará de resolver del todo hasta la última novela, En el Otro Viento.
En un claro paralelismo entre magia y naturaleza o ecología, LeGuin construye otra historia épica de viajes por Terramar, pero a la vez un canto al valor de lo artesanal, al equilibrio y protección de la naturaleza. Otro paralelismo que se aprecia es entre el Ged joven de Un mago de Terramar y Arren, un joven valiente y con ganas de actuar. El Archimago, gracias a todo lo aprendido, se ha vuelto más prudente.
Y aquí, ay, aquí llegó mi mayor sorpresa. Tehanu se ha convertido en una de mis novelas favoritas, no solo de entre las de Terramar, sino de la vida.
Tenar ya no es Arkha, la joven y tímida sacerdotisa que sale de Atuan con miedo al mundo exterior. Pasó sus primeros años con Oggion, el mago que también había enseñado a Ged, pero luego decidió que lo mejor sería vivir una vida plena como mujer, casada con un granjero y con un par de hijos.
Una vez viuda, la granja pasa a manos de su hijo porque Terramar sigue siendo muy patriarcal. Tenar vuelve a Oggion para ayudarlo a morir y se queda en la casa del mago. A pesar de las suspicacias que levanta entre los campesinos de la aldea, Tenar adopta a Therru, una niña que ha sufrido abusos por parte de sus padres. Unos padres que la lanzaron viva a una hoguera y pensando que estaba muerta, la dejaron desfigurada. La relación entre Tehanu y Tenar será una de las más bonitas. Y el final de esta novela es épico y maravilloso, pero es de una épica serena y pausada, donde la guerra no es nunca lo importante.
Más allá de Ged y de Tenar, Terramar es un mundo complejo con una historia, una mitología, varias razas y religiones. Incluso diferentes tipos de magia, desde la más seria y estirada que se estudia en Rokke hasta la que practican las brujas de pueblo. Cuentos de Terramar, el cuarto volumen de la saga, es una exploración de este mundo expandiendo el horizonte o abriendo puertas a lo que vendrá después, en la siguiente novela como ocurre con la novela corta Dragónvolador incluida en el volumen. También cuenta con relatos cortos como Rosaoscura y Diamante donde se explora la relación entre magos y brujas.
Quizás el libro más complicado de escribir fue En el otro viento, porque LeGuin intentó cerrar todos los hilos, y englobar las historias escritas hasta el momento dejando a los personajes conocidos en un buen lugar y también dando espacio a los nuevos. Aquí volvemos a encontrarnos a Arren, ahora ya rey de Terramar, lidiando con las demás razas de una manera no bélica gracias a los consejos de Tenar.
En esta novela seguimos observando la resistencia de los hombres a soltar el poder frente a sus mujeres, pero poco a poco, algunos a regañadientes, otros de manera más abierta, van aceptando que la solución pasa siempre por el diálogo y el diálogo debe también incorporar a las mujeres, así como las otras razas que pueblan el archipiélago. Recuperamos esa epicidad de los primeros libros de la saga pero sin perder la parte más meditativa que se profundiza en Tehanu.
La saga abarca unos cuantos hilos temáticos que se entretejen entre las diferentes novelas pasando de novelas juveniles a una exploración de lo que significa ser una mujer adulta, la responsabilidad del poder o la necesidad de proteger la ecología y del diálogo para evitar la guerra. El lenguaje es una parte primordial para construir la realidad y la magia, la palabra real es la que define y la que puede cambiar las cosas. Y a la vez, se defiende la vida cotidiana frente al heroísmo de las anteriores novelas de aventuras.
Le Guin convirtió la fantasía en un espacio donde las mujeres, la ecología y la vida cotidiana importan incluso más que los grandes héroes. Terminar Terramar es descubrir que, más de medio siglo después, sigue con un mensaje que necesitamos escuchar hoy.
Título original: The Books of EarthSea
Título: Los Libros de Terramar. Edición Completa e Ilustrada
Autora: Ursula K. LeGuin
Traductores: Matilde Horne, Teresa Gottlieb, Franca Borsaini, Juan Pascual Martínez Fernandez.
Ilustrador: Charles Vess
Editorial: Minotauro
Páginas: 1269
Género: Fantasía
Fecha de publicación: Octubre 2021
