En algunas historias, el lenguaje es solo una herramienta, en otras se convierte en eje del conflicto.
Lengua de Dragones de S. F. Williamson pertenece a esa rara clase de novelas donde cada palabra importa, porque entender el idioma adecuado puede significar la salvación…
O la aniquilación.
Ambientada en una Inglaterra alternativa de 1923, donde humanos y dragones conviven bajo un Acuerdo inestable, esta novela mezcla fantasía, crítica social y una atmósfera que a momentos hasta puede parecer dark academia.
La Inglaterra de Lengua de Dragones no es tan distinta a nuestro pasado más cercano e incluso el actual: hay manifestaciones en las calles, tensiones políticas, desigualdad social y un sistema de clases que parece inamovible. Lo que la diferencia—además de los dragones que surcan los cielos— es cómo estos seres se han integrado (o no) en el tejido social humano.
Desde hace años existe un Acuerdo de Paz entre los dragones y el gobierno británico, pero no todos (ni dragones ni humanos) están de acuerdo con él. Mientras Londres intenta mantener una fachada de orden, la guerra civil amenaza con estallar entre facciones enfrentadas.
La novela explora la rigidez de una sociedad profundamente estratificada. La diferencia entre clases no solo determina las oportunidades de vida, sino también el modo en que cada personaje se relaciona con el conocimiento, y con su propio futuro. Vivien Featherswallow, como joven de segunda clase con ambiciones, encarna esta tensión: su deseo de ascender choca constantemente con las estructuras que buscan mantenerla en su lugar.
Para que conozcamos los peligros de la sociedad, enseguida descubrimos que Sophie, su mejor amiga, descendió a tercera clase justo después del Examen que a ella la ha mantenido en la segunda con su familia. Su única esperanza es estudiar, acatar las reglas y aspirar a mantener el estatus. Pero la estabilidad de este mundo se basa en silencios forzados y desigualdades sistémicas.
Vivien conoce ya varias lenguas humanas y estudia lenguas dracónicas en la Universidad de Londres, de las pocas que aceptan mujeres. Sus padres, antropólogos que trabajan con dragones, han invitado a cenar a la doctora Hollingsworth a quien Vivien se propone pedirle una oportunidad para hacer prácticas con ella, pero antes de que pueda pedirle nada, se ve arrastrada a un conflicto más grave de lo que parece a simple vista, y para solucionarlo, rompe sin querer el frágil equilibrio del mundo en el que vive.
Vivien es una heroína poco convencional, lo que la hace perfecta para esta historia. No es la elegida por una profecía, no es la más fuerte ni la más carismática. Es una joven inteligente, ambiciosa y pragmática que solo quiere sobrevivir, cuidar de su hermana pequeña y —si todo sale bien— salvar a su familia del desastre en el que se han metido. Para proteger a su familia, aceptará un trabajo secreto en una versión mágica de Bletchley Park: descifrar una lengua de dragones.
Lo que sigue es una carrera contrarreloj donde el conocimiento lingüístico se vuelve el arma más poderosa.
Pero en Lengua de Dragones, Bletchley Park no es solo el lugar donde se descifran mensajes en clave. Es el corazón palpitante de una guerra silenciosa, el secreto Departamento de Defensa contra Dragones. Inspirado en el famoso centro británico de inteligencia de la Segunda Guerra Mundial, aquí se mezcla la historia con un giro mágico.
Una vez en Bletchley Park le acompañan una serie de personajes entre los que destacan:
- Sophie, su antigua mejor amiga. Esa que fue rebajada a tercera clase al suspender su Examen, un hecho en lo que Viv tuvo algo que ver y no se siente muy orgullosa de ello.
- Marquis, su primo, la constante en la vida de Viv. Se apoyan y consuelan mutuamente y esperan salvar a sus respectivos padres.
- Atlas King, que no es el típico personaje masculino. No es frío, ni de clase alta ni siquiera parece peligroso. Aunque es de tercera clase y se le nota, quería ordenarse como sacerdote por lo que la tensión amorosa se queda en niveles adecuados para una historia juvenil.
Lo que queda claro, a medida que los vamos conociendo, es que todos guardan secretos que pueden cambiar sus vidas para siempre.
La Presidenta Wyvermine mantiene un orden férreo entre humanos y dragones, siempre de acuerdo con la reina Ignacia. Aunque sus planes van mucho más allá.
Vivien se ha visto reflejada mil veces en ella, y antes de la caída en desgracia de su familia la Presidenta Wyvermine era su modelo a seguir, pero desde su llegada a Bletchely y su apertura de ojos, para Vivien, Wyvermine no es solo una figura de poder, sino un espejo oscuro: una versión adulta, endurecida por el sistema. Lo que ella podría llegar a ser si renuncia a su empatía. La tensión entre ambas es más ideológica que personal:
¿Qué estamos dispuestas a ceder para conseguir libertad? Sería uno de los temas de la novela.
Un gobierno corrupto que envía a sus criminales a alimentar dragones para mantener el frágil Acuerdo, o que pacta a escondidas con naciones extranjeras en contra de su propio pueblo.
Los aspectos políticos están muy bien desarrollados y la revolución, aunque apenas se intuye, te deja con muchas ganas de más al terminar de leer.
Lengua de Dragones no es solo una historia de aventuras con dragones y revoluciones, es una reflexión envolvente sobre el poder del lenguaje, la lucha de clases, la injusticia y la importancia de elegir, incluso cuando todas las opciones parecen estar en tu contra. En el corazón de la novela está la idea de que las palabras no son neutras: son códigos, llaves y armas. La lengua de los dragones es, literalmente, un instrumento de guerra, y la habilidad de descifrarla es lo que puede inclinar la balanza del conflicto.
A pesar de que está catalogado como juvenil, lo único que tiene la historia de juvenil es la edad de sus protagonistas. La novela evoca el Londres de los años 20 —con sus modas, su efervescencia cultural y sus tensiones políticas— pero lo hace con un filtro de fantasía y ciertas licencias históricas, teniendo en cuenta, por ejemplo que Bletchley Park tuvo sus funciones durante la Segunda Guerra Mundial para decodificar mensajes de los enemigos o los helicópteros aún no existían. Con un lenguaje lleno de matices, prestando atención a significados, metáforas y símbolos, Lengua de Dragones construye una primera parte sólida y te deja con muchas ganas de descubrir más del mundo y sus habitantes, tanto humanos como dragones.
Una historia de revoluciones individuales y colectivas sobre el poder de las palabras, de los mensajes secretos, de las familias y los descubrimientos. Si te gustan las historias donde descifrar un código puede cambiar el destino de una nación, esta lectura es para ti.
¿Y tú, qué harías si tus palabras pudieran decidir entre la guerra y la libertad?
Título original: A Language of Dragons
Título: Lengua de Dragones
Autora: S. F. Williamson
Traductor: Jorge Rizzo
Editorial: Salamandra
Páginas: 349
Género: Fantasía histórica, Juvenil
Fecha de publicación: enero de 2025
