Orgullo y prejuicio – Jane Austen

Cuando alguna vez me preguntan quién es mi escritor favorito pienso que es imposible dar un solo nombre. Pero también es verdad que a Jane Austen (Steventon, 1775 – Winchester, 1817) le tengo un cariño especial y su nombre se aparece automáticamente en mi cabeza. Este año se cumple el 250 aniversario de su nacimiento y, por este motivo, son numerosos los homenajes que se le están rindiendo o se le van a rendir a lo largo del mundo. El mío, entre otras cosas que tengo en mente, es volver a leer algunas de sus obras y, aprovechando la preciosa edición que acaba de publicar la editorial Libros de seda, he comenzado por la que es, sin duda, mi favorita de la autora, Orgullo y prejuicio.

Son incontables las ocasiones que he leído la historia de Elizabeth Bennet y Mr. Darcy, y con cada relectura disfruto tanto o más que la primera vez. Me voy fijando en detalles que se me habían pasado por alto o me fijo más en uno u otro personaje.

Muchos la consideran una historia de amor, una novela romántica, para mí es mucho más que eso. Si algo caracteriza a Jane Austen es su agudo sentido del humor, su ironía y esa manera tan fiel de plasmar cómo era la vida, sobre todo para las mujeres, en su época. Una vida que estaba enfocada a encontrar un buen marido, pues poco más podían hacer las mujeres, de forma respetable, para poder mantenerse.

Sobre Jane

Nació en medio de una familia de nobleza rural, siendo la séptima de ocho hermanos, donde solo ella y su hermana Cassandra fueron mujeres. Su padre era párroco anglicano pero también daba clases particulares. Su hermana y ella, aparte de la educación en casa, asistieron a un internado en Reading. 

Desde muy pequeña, Jane se dedicó a escribir historias para leérselas a su familia y, aunque su padre intentó vender Orgullo y prejuicio para que fuera publicada, fue rechazada. Su progenitor falleción en 1805, dejando a Cassandra y a Jane, solteras ambas, en una situación económica muy delicada y tuvieron que pasar el resto de sus días dependiendo de la caridad de sus hermanos.

No sería hasta 1812 cuando consiguió vender Orgullo y prejuicio y se publicó bajo seudónimo. Pero pronto debido a la popularidad que alcanzó la obra, se dio a conocer su nombre. Así poco a poco fue consiguiendo vender todas sus obras, unas tuvieron más éxito y otras menos. Jane siguió escribiendo hasta 1817, fecha en que falleció a la edad de 41 años.

Sus obras se suelen incluir erróneamente dentro de la época victoriana, y sin embargo, están dentro de la regencia. 

Sus características principales son la creación de personajes complejos y muy realistas, su ironía y sentido del humor, grandes e ingeniosos diálogos, una detallada observación social y en tocar temas que son de interés universal como el amor, la búsqueda de la felicidad o la moralidad.

Orgullo y prejuicio

En cuanto a la obra que nos ocupa, tenemos una protagonista indiscutible, Elizabeth Bennet una joven llena de virtudes pero también tiene bastantes defectos, esto hace que sea un personaje al que coges cariño enseguida. Vive en una familia de poder adquisitivo medio bajo y tiene otras cuatro hermanas. Además, la propiedad en la que viven está vinculada, lo que quiere decir que cuando su padre fallezca ninguna de ellas heredará la casa y tendrán que buscarse la vida. De ahí la prisa que tiene su madre, un personaje fascinante y tremendamente divertido, para buscarles marido a todas. Esta es una mujer baastante tontorrona y tremendamente superficial, por lo que, con cada una de sus intervenciones te sacará una sonrisa.

Elizabeth, o Lizzy para los amigos, es inteligente, ingeniosa, fuerte y es muy independiente para los cánones de su época, pero también es muy dada a juzgar por las primeras impresiones.

En contraposición tenemos al galán, Darcy, un hombre muy rico, con fama de orgulloso, serio, formal y noble, además de ser muy buen mozo y elegante. 

Así como a Lizzy la conocemos en las primeras páginas, Darcy con esos silencios es un hueso duro de roer, y lo que se esconde detrás de esa máscara seria es la gran baza de Austen para tejer el argumento de esta novela y nos lo irá mostrando de manera gradual.

No me gusta calificar esta historia como novela romántica, y no porque lo considere algo negativo, sino porque pienso que es quedarse muy corto, quedarse en la superficie de lo que nos cuenta.

Para mí es un claro ejemplo de novela costumbrista en la que podemos observar muchos y numerosos aspectos de cómo se relacionaban en la época y los problemas que tenían las jóvenes para lograr un futuro respetable.

Uno de los puntos fuertes de Austen es la creación de personajes y hay que destacar a varios de los secundarios que le dan esa chispa tan fantástica a este trabajo. Uno es el señor Collins, un esperpento de hombre, cuyos diálogos llenos de servilismo y pomposidad nos harán sacar más de una sonrisa. El señor Bennet y su peculiar relación con su esposa y sus agudas observaciones sobre lo que pasa en su casa. O la altiva e insufrible lady Catherine de Bourgh, que es el claro ejemplo de noble estirado.

Por último, un pequeño comentario sobre la edición de Libros de seda con la traducción de Ana Andreu Baquero que ha hecho un trabajo formidable y que me ha hecho disfrutar de esta historia en toda su plenitud. 

Solo me queda deciros que os animéis a descubrir a Jane Austen y si es con Orgullo y prejuicio, mucho mejor.

Marta Pérez

Título original: Pride and Prejudice
Título: Orgullo y prejuicio
Autora: Jane Austen
Traductora: Ana Andreu Baquero
Editorial: Libros de seda
Páginas: 384
Género: clásicos
Fecha de publicación: febrero 2025

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