Dramones y mazmorras – Kristy Boyce

De sobra y por todos es conocida mi adicción a la lectura. Lo que puede que algunos no sepáis es mi adicción a otro hobby que llevo explorando con más profundidad en los últimos dos años y que se está comiendo mi cuenta bancaria al mismo ritmo que los libros: los juegos de mesa.

Mi idilio con los juegos de mesa viene de lejos. De pequeña siempre hemos tenido por casa los clásicos: Monopoly, Scattergoris, Hundir la flota, Quién es quién. Luego tuve un pequeño repunte en mi adolescencia con algunos como Jenga, UNO, Risk, Rummikub. Pero desde hace un par de años o tres he vuelto por todo lo grande. Estoy descubriendo un nuevo mundo, tanto de clásicos que no conocía (Aventureros al tren, Catan, Carcassonne) y los publicados recientemente, incluso ya me voy adentrando en el tema de premios y puede que próximamente en acudir a algún festival.

Por eso, cuando me crucé con este libro en el que el padre de la protagonista regenta una tienda de juegos, supe que me iba a encantar, a la vez que sería un poco mi perdición ya que se sumarían inevitablemente varios juegos a mi pila ya peligrosamente alta.

Os hablo de Dramones y mazmorras, escrito por Kristy Boyce (Ohio), una historia que combina comedia romántica adolescente, teatro musical y una dosis inesperada de juegos de rol. La novela, dirigida a un público juvenil, ofrece una mezcla entrañable de emociones genuinas, personajes memorables y momentos de humor que me han encandilado.

La protagonista, Riley, es una joven apasionada por los musicales con sueños de conquistar Broadway como directora. Sin embargo, un error impulsivo —coge el coche de su madre sin permiso y sin carnet para asistir a un espectáculo— termina con un castigo severo: trabajar después de clases en la tienda de juegos de su padre, un lugar que considera ajeno y poco interesante y que ve como una de las causas de la separación de sus padres.

La dinámica cambia cuando Riley conoce a Nathan, un empleado tímido y bastante friki con el que choca irremediablemente. A todo esto se añade la visita a la tienda de Paul, su exnovio que la dejó pocas semanas atrás. En un intento de aparentar que lo ha superado, Riley le suelta que tiene novio, y el primer nombre que se le pasa por la cabeza es el de Nathan. Para evitar que su mentira se venga abajo, la joven le propone un trato a su compañero de trabajo: fingen ser novios y de paso ponen celosa a Sophie, el interés romántico de Nathan. Sin embargo, lo que comienza como una alianza estratégica se convierte en algo más complejo cuando Riley se involucra en el grupo de Dragones y Mazmorras de Nathan y descubre un nuevo mundo de creatividad y conexión.

Boyce logra construir personajes auténticos y complejos con los que resulta sencillo conectar. Riley es una protagonista imperfecta pero encantadora, cuyo viaje emocional incluye tanto el autodescubrimiento como la reconciliación con las relaciones familiares. Nathan, por otro lado, resulta ser un contrapunto ideal: su dulzura, vulnerabilidad y pasión por los juegos de rol le aportan un toque más tierno.

Los personajes secundarios merecen una mención especial, desde el exnovio de Riley (que es un completo petardo), el interés de Nathan (segunda petarda), hasta los miembros del grupo de D&D, que ofrecen una visión diversa de las amistades y las pasiones que definen la adolescencia, o los mayores y jubilados que frecuentan la tienda.

El libro explora temas clave como la autoaceptación, la importancia de las relaciones familiares y el valor de encontrar nuevas pasiones. A través del lente de Riley, la autora muestra cómo las experiencias inesperadas pueden enriquecer nuestra perspectiva y ayudarnos a crecer. La dinámica entre Riley y su padre es particularmente conmovedora, mostrando cómo el tiempo compartido puede sanar viejas heridas.

El juego de Dragones y Mazmorras sirve como metáfora para la improvisación y la creatividad, destacando cómo los mundos imaginarios pueden ofrecer un espacio seguro para procesar emociones reales. Además, la novela aborda con naturalidad temas como el amor no correspondido, la presión social y las segundas oportunidades.

Boyce escribe con un estilo ágil y lleno de encanto, perfecto para el público juvenil. Los diálogos son rápidos, ingeniosos y auténticos, capturando con precisión las inseguridades y esperanzas de la adolescencia. La escritora equilibra bien los momentos de comedia con los de introspección, lo que mantiene la narrativa fluida y cautivadora.

La integración de los elementos de teatro y juegos de rol es particularmente efectiva. Las sesiones de la partida de rol no solo son entretenidas, sino también una herramienta que permite explorar el crecimiento emocional de Riley y Nathan. Además, las referencias teatrales añaden un toque encantador para los amantes de los musicales.

Recomendada para lectores jóvenes y para cualquiera que busque una comedia romántica ligera y enternecedora, Dramones y mazmorras destaca por su habilidad para entrelazar el mundo del teatro y los juegos de rol con una historia que celebra la importancia de encontrar tu propia voz.

Mariki García

Título original: Dungeons and Drama
Título: Dramones y mazmorras
Saga: Dramones y mazmorras 1
Autora: Kristy Boyce
Traductora: Sara Bueno Carrero
Editorial: Fandom Books
Páginas: 272
Género: romántica juvenil
Fecha de publicación: octubre 2024

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