Hay libros que te llegan al corazón y se quedan permanentes en tu memoria y eso es lo que me ha pasado con Los besos no se gastan de Raquel Martos. La primera vez que lo leí fue hace unos once años y, en aquel entonces se convirtió en una de mis mejores lecturas del momento, esa que no te cansas de recomendar. Ahora me enfrentaba a su relectura con miedo y ganas a partes iguales. Ganas porque quería volver a sentir lo mismo que la primera vez y también porque es el libro que vamos a comentar en el Club de lectura de la Librería Ler, charlaremos con la autora de esta historia y estoy impaciente por saber qué nos va a contar Raquel y qué les ha parecido al resto de miembros del club. Pero también miedo, porque muchas veces en una segunda lectura el libro me ha decepcionado y no ha superado mis expectativas.
Afortunadamente, en este caso no ha sido así y he vuelto a disfrutar de todas y cada una de las páginas de esta preciosa historia, que no es otra cosa que la vida misma.
Raquel no necesita echar mano de un argumento retorcido, ni de construir personajes con súper poderes. No, la autora nos habla de dos amigas: Lucía y Eva; Eva y Lucía. Porque las dos te roban el corazón, las dos te enamoran con su forma de ser diametralmente opuesta, con la manera de enfrentarse a los problemas cotidianos por sí mismas y con la ayuda de la otra. Porque quizá si tuviera que resumir esta historia con una palabra sería: amistad.
Quizá uno de los puntos clave para que a mí me haya llegado tan adentro es que la edad de las protagonistas bien pudiera ser la mía. Los recuerdos de su infancia, adolescencia y juventud son muy similares a los que yo viví. Ver a través de los ojos de Eva y Lucía esas risas compartidas, esas travesuras, esas primeras veces, me ha removido esos recuerdos que estaban dormidos.
Otra de las cosas que destaco es el estilo narrativo de la autora. Raquel tiene una forma de escribir que aúna naturalidad y frescura con una sensibilidad especial. Al mismo tiempo, te parece que te está hablando tu amiga de tú a tú, y a la vez te lanza frases que se quedarán grabadas en tu memoria para siempre.
No son las arrugas las que dicen lo que hemos vivido, es nuestra mirada, en ella está dibujado cada minuto del dolor y, sobre todo, de resignación.
Los besos no se gastan me ha hecho reír, me ha hecho sentir nostalgia, me ha hecho llorar. Raquel Martos consigue enlazar las palabras de esa manera que solo saben hacer los buenos escritores para que se produzca esa magia que consigue que esas palabras te lleguen directamente al corazón, a la cabeza y al estómago.
Después de esta segunda vez tengo claro que nunca olvidaré a Eva, a Lucía, a Lola, a la abuela Amada… Ellas siempre formarán parte de mis recuerdos.
Si te pasas el día diciendo «yo soy, yo soy», es que no tienes a nadie que te diga: «Tú eres».
Título: Los besos no se gastan
Autora: Raquel Martos
Editorial: Espasa
Páginas: 288
Género: narrativa
Fecha de publicación: abril 2012
