Hace unos años mi compañera Alba Prieto leyó un libro que la dejó impactada y nos recomendó encarecidamente su lectura a todos los que estábamos a su alrededor. Ahora ese libro vuelve a estar de actualidad gracias a que ha llegado su versión cinematográfica a nuestras pantallas, y además de la mano de un gran director, Martin Scorsese, y protagonizada por Robert de Niro y Leonardo DiCaprio entre otros. Estoy hablando de Los asesinos de la luna de David Grann.
Lo primero que tengo que decir es que me he referido a este trabajo como libro y no como novela. Estamos ante un true crime o no ficción. Es un trabajo periodístico minucioso y fantásticamente documentado por parte de su autor, que ha dedicado meses y meses de su vida a recabar información, contrastarla y ponerla por escrito. Su idea era hacer un poco de justicia para tantas y tantas víctimas de uno de los sucesos más vergonzantes y despiadados que ha tenido lugar en los Estados Unidos, aunque esta llegara tarde.
Son muchos los temas que se tratan en Los asesinos de la luna, aunque el más importante y principal es la muerte nada natural de un amplio número de miembros de la tribu de los osage.
Como tantos y tantos indios americanos, los osage fueron expulsados de sus territorios primitivos y reubicados donde el hombre blanco tuvo a bien elegir. En este caso concreto se les envió a Oklahoma, a una zona aparentemente inservible para cultivo y que estaba en pésimas condiciones. La sorpresa fue que bajo esa árida tierra se encontraba un enorme yacimiento petrolífero, lo que los convirtió en la población más rica del mundo, pero también en la más envidiada.
En una época en la que los indios eran tratados peor que animales, esa riqueza repentina les convirtió en un blanco para depredadores y gente sin escrúpulos y en poco tiempo empezaron a morir miembros de la comunidad en circunstancias nada naturales.
Mollie Burkhart vio cómo sus tres hermanas eran asesinadas de distintas maneras. Estos crímenes, que las autoridades locales intentaron tapar, llamaron la atención del recién creado FBI, que decidió intervenir y mandar a uno de sus mejores hombres a investigar, Tom White.
De esta manera, David Grann nos cuenta aportando datos y fotografías cómo fueron esos convulsos tiempos para los osage, cómo pasaron de ser desterrados a ser millonarios, cómo se les incapacitó para manejar sus fortunas y cómo fueron muriendo de una forma un tanto sospechosa.
Pero también nos muestra la creación de la Federal Bureau of Investigation, o sea el archiconocido FBI, liderada por J. Edgar Hoover, una organización que quiso llegar donde no llegaba la policía local y que trató de que sus agentes se especializaran y utilizaran métodos científicos para llevar a cabo sus investigaciones.
Nos encontramos ante un texto escalofriante porque pone de manifiesto la maldad humana, el todo vale para conseguir un fin.
Reconozco que no estoy muy acostumbrada a leer este tipo de libros y aun así, me ha encantado conocer esta historia en la que tanta y tanta gente fue víctima de la codicia y la falta de escrúpulos. Un trabajo de investigación y documentación con el que solo nos queda quitarnos el sombrero y felicitar a su autor.
Un relato que hará que se te encoja el corazón porque, por desgracia, una vez más, se confirma que la realidad supera la ficción.
Título original: Killers of the Flower Moon
Título: Los asesinos de la luna
Autor: David Grann
Traductor: Luis Murillo Fort
Editorial: Random House
Páginas: 368
Género: True crime
Fecha de publicación: enero 2019
