En una de mis últimas reseñas comparaba la escritura/lectura con el hecho de cocinar/comer. Comentando el gran esfuerzo y tiempo que requiere lo primero y lo poco que tardamos en hacer lo segundo. Pues bien, hoy vengo a hablaros de Milhojas de jamón de José Francisco Alonso y volvemos al tema comida, porque esta tiene un gran protagonismo dentro del libro y no solo en el título.
Un hombre aparece muerto en un contenedor. Alguien cualquiera, que nunca ha destacado por nada. Pero esta noticia pasa de puntillas y nadie le dedica ni un mísero segundo a pensar ni en los motivos de su asesinato –porque sí, estamos hablando de asesinato– ni en quién pudo haberle matado. Suerte que tenemos a Loizaga que se interesa por él y que promete que descubrirá quién está detrás de este suceso.
Y aquí viene el plato fuerte de la novela: LOIZAGA. Y lo tengo que poner en mayúsculas porque es uno de estos personajes singulares que no se encuentran fácilmente. Y, os preguntaréis, qué tiene de especial. Pues la verdad es que nada y todo. Porque es una persona normal y corriente, con la que nos podemos identificar fácilmente. Es profesor de filosofía, no ha tenido grandes traumas y, aparte de comer, no tiene ningún otro vicio inconfesable y su vida consiste en trabajar y poco más, salvo cuando ayuda a su amigo Román, que es policía, y a Anne, jueza, a investigar algún caso que le ha llamado la atención.
Y, ¿dónde se reúnen estos tres amigos para poner en común lo que cada uno ha indagado por su cuenta? Obviamente, alrededor de una mesa repleta de manjares. Porque esa es la realidad de nuestra cultura y ahí es donde la conversación fluye y se nos ocurren las mejores ideas. Por eso la comida y el acto de comer es tan importante en estas novelas.
El ritmo narrativo es lento, pausado, la historia se va cocinando a fuego lento. Es pasando el ecuador cuando las piezas empiezan a encajar y podremos vislumbrar un final no abierto, pero sí un poco libre de interpretación.
Prácticamente solo os he hablado de Loizaga porque tiene tanta fuerza que en cuanto aparece se come al resto del elenco –perdón, por la broma fácil, pero no podía usar otro símil. Aunque Milhojas de jamón cuenta con muchos secundarios que con sus breves apariciones darán unos matices especiales a la obra. Caso especial el de «ama Loizaga», madre del susodicho, que le aporta frescura a la obra.
Por supuesto que, como novela de género negro, lleva intrínseca una serie de críticas a la sociedad actual como la que hace a los medios de comunicación o al tratamiento que se le da a las personas dependiendo de su poder adquisitivo, por poner algún ejemplo. Y todo lo hace con humor, mucho humor. He soltado mis buenas risas en algunos momentos.
Así que, si queréis leer una novela policíaca con un cierto aroma clásico, con un protagonista sobresaliente y un caso atractivo, no dudéis en probar este Milhojas de jamón. Eso sí, hacedlo con el estómago lleno, su lectura provoca hambre.
Título: Milhojas de jamón
Autor: José Francisco Alonso
Editorial: Cosecha negra
Páginas: 360
Género: novela policíaca, novela negra
Fecha de publicación: noviembre 2022
