Hoy vengo con uno de esos libros que ha estado años en mi estantería y gracias a mi ruleta de eternos pendientes le ha tocado el turno. La mansión Starling, escrita por Alix E. Harrow, es una novela de fantasía gótica contemporánea en la que lo sobrenatural se entrelaza con la vida cotidiana de un pueblo marcado por ciclos de pobreza, secretos familiares y heridas que no sanan fácilmente. Aunque su atmósfera evoca la inquietud clásica de los relatos de casas encantadas, lo que realmente la distingue es cómo utiliza esa estética para explorar temas humanos profundos y actuales.
La historia sigue a Opal, una joven criada en la decadente localidad ficticia de Eden, en Kentucky. La protagonista lucha por encontrar un medio para sacar a su hermano menor, Jasper, de la miseria, invertir en su educación y ofrecerle un futuro mejor. Cuando acepta un trabajo como empleada en la enigmática mansión Starling, una casa antigua y temida por los habitantes del pueblo, no solo entra en contacto con leyendas y apariciones inquietantes, sino que también se ve arrastrada a un misterio que enlaza con el pasado oscuro del edificio y de su propia familia.
Opal está marcada por la precariedad económica y la sensación constante de estar atrapada en un lugar que no ofrece oportunidades. Su carácter es pragmático, desconfiado y, en muchos sentidos, endurecido por la necesidad. Sin embargo, esa dureza es una coraza que protege una vulnerabilidad profunda, es decir, el miedo a repetir los errores de su madre y a fallarle a su hermano pequeño. Opal no es una heroína tradicional, toma decisiones cuestionables, miente cuando lo considera necesario y prioriza la supervivencia por encima de la moral abstracta. Esa ambigüedad la hace creíble y humana.
Frente a ella está Arthur Starling, heredero y guardián de la misteriosa casa. Arthur vive aislado, consumido por una responsabilidad que parece más una condena que un legado. Su carácter es huraño, contenido y socialmente torpe, pero bajo esa superficie se percibe un profundo sentido del deber y una soledad que lo ha moldeado desde la infancia. La relación entre ambos no se construye sobre idealizaciones, sino sobre el reconocimiento mutuo de sus cicatrices.
La mansión en sí actúa casi como un personaje más, viva, cambiante, y cargada de historia. Harrow la describe como un espacio que parece latir y reaccionar, donde sueños y realidad se confunden, y donde los terrores del pasado emergen para reclamar su lugar. Esa vibración de lo inquietante es uno de los elementos mejor logrados de la novela, pues convierte los espacios cotidianos, como pasillos, escaleras, habitaciones cerradas, en territorios de expectativa y tensión.
Además de la acción sobrenatural, La mansión Starling es un relato sobre identidad, pertenencia y resistencia. Opal no solo lucha contra las criaturas y misterios que surgen de la casa o de un mundo onírico paralelo, sino contra las fuerzas económicas que destruyen Eden y explotan a sus habitantes, representadas por la poderosa compañía Gravely Power. Este conflicto introduce un trasfondo social que va más allá del simple horror. Es una reflexión sobre cómo los pueblos olvidados sobreviven ante la codicia y el abandono.
En el centro de la trama late también una historia de conexiones humanas. La relación de Opal con Arthur y el vínculo que construye con otros personajes de la comunidad es lo que más me ha gustado del libro, y aunque hubiera agradecido ver un poco más de desarrollo en este aspecto, la autora borda cómo estas uniones reflejan la necesidad universal de encontrar un lugar al que pertenecer y enfrentar juntos los miedos personales.
En La mansión Starling, la casa deja de ser únicamente un espacio embrujado para convertirse en un símbolo de memoria, trauma y elección. La novela sugiere que el pasado puede ser una fuerza que devora, pero también una historia que puede reescribirse si alguien está dispuesto a enfrentarlo. Más que ofrecer una simple victoria contra la oscuridad, el cierre propone una reconciliación con aquello que parecía monstruoso, recordando que, a veces, lo verdaderamente inquietante no es lo fantástico, sino las estructuras sociales y emocionales que nos mantienen atrapados.
Título original: Starling House
Título: La mansión Starling
Autora: Alix E. Harrow
Traductor: David Tejera Expósito
Editorial: Roca
Páginas: 456
Género: fantasía
Fecha de publicación: septiembre 2024
